Todas íbamos a ser reinas: Día de la Mujer

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Hay muchas versiones sobre el origen del día internacional de la mujer, y a pesar que las costumbres han llevado a que muchas nos felicitemos y celebremos nuestro sexo, éste es un día en que más que nunca debemos reflexionar sobre nuestro papel en la sociedad.

El Día  de la Mujer Trabajadora   se celebró por primera en 1911 en Austria, Alemania, Dinamarca y Suecia. Donde más de un millón de mujeres participó públicamente en él. Además del derecho a voto y a ocupar cargos públicos, demandaban el derecho a trabajar, a la enseñanza vocacional y el fin de la discriminación en el trabajo. A más de un siglo, aún nos queda mucho por avanzar. La decisión de convertir esta celebración en una festividad internacional corrió a cargo de Clara Zetkin (Sajonia, Alemania – 1857), líder del movimiento alemán de mujeres socialistas. Pero la propuesta presentada por Zetkin en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague los días 26 y 27 de agosto de 1910, para organizar la celebración de un Día Internacional de la Mujer no era del todo original. Tenía un antecedente en el que inspirarse, el Women’s Day que las socialistas estadounidenses llevaban celebrando desde 1908, cuya finalidad era la reivindicación del derecho al voto para las mujeres. El Partido Socialista Americano designó el último domingo del mes de febrero, día 28 de 1909, como Woman’s Day, para reivindicar el derecho de las mujeres al sufragio. Y hasta el 1920 no fue aprobada la Decimonovena Enmienda de la Constitución Estadounidense por la que se otorgaba a las mujeres el derecho al sufragio.

La creencia más popular asocia la elección de este día recordando las trabajadoras de una fábrica de Nueva York llamada Cotton declararon una huelga en protesta por las condiciones insoportables de trabajo. El dueño no aceptó la huelga y las obreras ocuparon la fábrica. El dueño cerró las puertas y prendió fuego muriendo abrasadas las 129 trabajadoras que había dentro. Sin embargo,  del único incendio que se cuenta con registro es en la fábrica de la Triangle Shirtwaist Company donde murieron muchas mujeres, la mayoría chicas inmigrantes de entre los 17 y 24 años, pero no fue el 8 de marzo de 1908, sino el 25 de marzo de 1911, dos días antes a la primera celebración del Día de la Mujer.

En 1977 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. Desde entonces, hemos visto que su conmemoración se ha extendido por el globo, y no solo a niveles políticos, sino que se ha transformado en un día en que se celebra  tanto la reivindicación de sus derechos, como también la condición femenina.

Es pertinente valorar los avances logrados, y la lucha de muchas mujeres (y algunos hombres) por desarrollar una sociedad donde celebremos nuestras diferencias respetando siempre el derecho a un trato igualitario. Este día  lo aprovechamos para ser regaloneadas, piropeadas y para bromear acerca de nuestro nuevo empoderamiento. Pero no debemos olvidar que  el foco está en combatir la discriminación legal, educacional, laboral y económica en contra de la mujer (cuyas cifras siguen siendo alarmantes, incluso en Latinoamérica) o también, en la crianza compartida, y, además, que existen aún muchos países donde es legal el atropello de los derechos más básicos de cualquier ser humano, y se justifican solo por su condición de mujer.

Es un cliché básico decir que todos lo días deberían ser nuestro día, pero la realidad es que cuando el conocimiento y la razón  predominan hace ya muchos siglos por sobre la fuerza bruta, ni siquiera debiéramos necesitar un día para recordarnos que este barco vamos junt@s, que nuestras diferencias nos potencian y las mismas oportunidades nos benefician  a tod@s como sociedad.

 TODAS ÍBAMOS A SER REINAS

Todas íbamos a ser reinas,

de cuatro reinos sobre el mar:

Rosalía con Efigenia

y Lucila con Soledad.

En el valle de Elqui, ceñido

de cien montañas o de más,

que como ofrendas o tributos

arden en rojo y azafrán.

Lo decíamos embriagadas,

y lo tuvimos por verdad,

que seríamos todas reinas

y llegaríamos al mar.

Con las trenzas de los siete años,

y batas claras de percal,

persiguiendo tordos huidos

en la sombra del higueral.

De los cuatro reinos, decíamos,

indudables como el Korán,

que por grandes y por cabales

alcanzarían hasta el mar.

Cuatro esposos desposarían,

por el tiempo de desposar,

y eran reyes y cantadores

como David, rey de Judá.

Y de ser grandes nuestros reinos,

ellos tendrían, sin faltar,

mares verdes, mares de algas,

y el ave loca del faisán.

Y de tener todos los frutos,

árbol de leche, árbol del pan,

el guayacán no cortaríamos

ni morderíamos metal.

Todas íbamos a ser reinas,

y de verídico reinar;

pero ninguna ha sido reina

ni en Arauco ni en Copán…

Rosalía besó marino

ya desposado con el mar,

y al besador, en las Guaitecas,

se lo comió la tempestad.

Soledad crió siete hermanos

y su sangre dejó en su pan,

y sus ojos quedaron negros

de no haber visto nunca el mar.

En las viñas de Montegrande,

con su puro seno candeal,

mece los hijos de otras reinas

y los suyos nunca-jamás.

Efigenia cruzó extranjero

en las rutas, y sin hablar,

le siguió, sin saberle nombre,

porque el hombre parece el mar.

Y Lucila, que hablaba a río,

a montaña y cañaveral,

en las lunas de la locura

recibió reino de verdad.

En las nubes contó diez hijos

y en los salares su reinar,

en los ríos ha visto esposos

y su manto en la tempestad.

Pero en el valle de Elqui, donde

son cien montañas o son más,

cantan las otras que vinieron

y las que vienen cantarán:

-“En la tierra seremos reinas,

y de verídico reinar,

y siendo grandes nuestros reinos,

llegaremos todas al mar.”

Gabriela Mistral

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Un comentario sobre “Todas íbamos a ser reinas: Día de la Mujer

    M cecilia losada escribió:
    marzo 8, 2014 en 8:38 pm

    Muy. Interesante , me encantó leerlo y apreciar el progreso de la mujer … Todavía , eso si , queda largo camino por recorrer sobretodo en algunas culturas donde las mujeres son practicamente invisibles!

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