La noche que hicimos un poema: Estefanía Mitre

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Lo siento, Estefanía, valió la pena transcribirlo de youtube y no me aguanté,….

LA NOCHE EN QUE HICIMOS UN POEMA

Son las cinco ya,
y desde hace más de cinco minutos,
me estoy obligando a no pensarte,
Si te parece poco, recuerda que no hay un día que se salve de esta hora;
ni de las otras veinte que no quiero obligarme.
Y aunque siempre un poco tarde, te recuerdo a voluntad.
Las tres horas faltantes, hago como que duermo,
pero al cerrar los ojos, doy vueltas en la cama
y te sueño en los parques
y en los besos sin nombres.
Y también imagino que soy yo quien te toca,
-debajo del mantel-
encima de tus sábanas.
No me malinterpretes, pero belleza es que me sueñes sin saberlo.
QUE SOY AQUELLA MUJER QUE TE CRUZASTE EN LA CALLE
la de los labios de fresa, con el vestido de flores
con quien fuiste por cervezas,
y confiaste tus temores y abrazaste hasta dormir.
Porque encajaron sus piezas, aunque ese rompecabezas se deshaga al despertar
y en la mañana siguiente no recuerdes qué soñaste.
Si tu quiere, te lo cuento:
aquella noche hicimos un poema,
nos pusimos borrachos y gritamos al cielo
y me diste una rosa que sonaba a Gardel.
Y perdí la razón.
No por una cabeza, sino por tu piel.
Y, créeme, nunca más me sintió tan bien el tango.
La única vez que acepté bailar con alguien terminé tropezando, con mi propio pasado.
Me tiraron las dudas y las propias heridas, y, desde entonces, no quise que llegara una tercera,
por que yo, a la primera,
ya estaba más que vencida.
Pensé para mis adentros:
si el amor se trata -como ellos dicen-
solo de bailar la próxima canción,
que dure más de tres minutos.
Sin embargo, aquella noche,
la noche en que hicimos un poema,
no tuve tiempo de nada, ni siquiera de contarlo.
Pero sé que nunca me había durado tanto una puesta de sol, un te quiero en los labios.
Ahora mismo, son las siete, ya,
y desde hace dos horas, estoy
y espero,
que funcione
intentando que recuerdes
que una vez nos escribimos,
nos hicimos verso y prosa
y rompimos cada regla
cada espacio punto y coma,
para dejarnos tatuadas las palabras en la piel.
No hizo falta algún papel.
Menos pluma.
O una nota.
Porque poesía es el hecho
de hacerte imaginar que
alguna vez -con suerte-
coincidimos en soñarnos,
al mismo tiempo.
Tú y yo.
En esta vida y otra.


 

Estefanía Mitre (mexicana, ídola)

 

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