Tina Modotti: La mujer infinita (José Ignacio Valenzuela)

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Hace mucho tiempo que las excusas  no dejaban que salieran de mi teclado palabras propias. Quizás porque hace mucho que no me detenía. Y no me dejaba sorprender con lo que me llevó por primera vez a escribir en este blog sea otra vez, esta misma sensación: maravillarme por la vida y el completo anonimato de una mujer con alas, de la que no había conocido su vuelo.

Sucedió dentro de esos paneles, donde las mujeres nos acostumbramos, especialmente en verano, arrancar de raíz para sentirnos más femeninas y propias (Debo reconocer que mi feminismo topa con ese paradigma en forma constante). Ahí estaba leyendo esas revistas de papel couché, con el Chascas (José Ignacio Valenzuela) y la Leonor Varela en portada, y una entrevista acerca de la última novela que él escribió,  inspirado en una admiración (compartida entre ambos) por la vida de Tina Modotti.

¿Quién era esa mujer de la jamás había escuchado su nombre? Al parecer una fotógrafa italiana no lo suficientemente famosa par llamar mi atención antes, pero extremadamente talentosa como para se escribieran cientos de historias sobre ella. Y lo más sorprendente, fue que solo vivió 46 años.

Nació en Italia, pero vivió en California, fue actriz y donde -a pesar de estar casada- conoció y fue musa-aprendiz del llamado padre de la fotografía (Weston, también mi primera vez, imposible saberlo todo). Así llegó a México -ya divorciada- donde se alimentó de la gran explosión cultural y social que vivía ese país a comienzos del siglo XX. Conoció y fue protegida de Diego Rivera, dice la farándula, amante de Frida Kahlo. Además de conocer a Julio Antonio Mella, revolucionario cubano que apoyaba a liberación en Cuba por ese entonces. La novela se centra en ésa etapa de la vida de la Modotti, y cómo esta obsesión de amor y muerte, se traspasa incluso al relator de la historia  (una especia de alter-ego de Valenzuela).

Pero la vida de la Modotti es mucho más compleja y larga. También fue espía durante la revolución bolchevique y enfermera en la Guerra Civil española, para volver a México, de donde fue deportada acusada por un atentado contra el presidente de la época, para morir bajo extrañas circunstancias.

Cada vez que leo de todo esto, me pregunto ¿dónde están estas mujeres en los libros de historia?, ¿dónde viven y permanecen, su memoria y legado? ¿Cuántas más serán, de las que casi-nadie sabe, pero que cambiaron el curso de lo que hoy llamamos mundo, cultura o costumbres? De las que hoy como mujer, debo agradecer, pero es posible que nunca sepa.

Se me vienen flashbacks de Eleonor Roosevelt hasta el personaje de Francesca de los puentes de Madison: somos muchas, tantas. Y digo tantas, no por  extrema confianza, sino por la valoración de muchas, infinitas,anónimas, compañeras de elecciones,  que sin querer, trascendemos. por que todas, sin excepción desde que somos madre, al menos, trascendemos de alguna forma. Claro está, mucho más en el ámbito privado, en ese lugar desde donde nos han llamado a incluso estar agradecidas por ser las “reinas”.

¿Hasta cuándo? Hasta que la historia y los que las escriban participemos en ella.

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