La muerte no es final

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LA MUERTE NO ES EL FINAL (San Agustín de Hipona)

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.

Yo soy yo, vosotros sois vosotros.

Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo

Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.

No toméis un aire solemne y triste.

Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.

Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.

La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.

¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?

Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.

¿Veis? Todo está bien.

Este post, de entrada, sale completamente del origen del blog que tiene que ver con visibilizar a mujeres potentes que nos nutren o han construido un mundo mejor.  Pareciera ser que si parto con el texto de un santo católico, me estuviese desviando. Pero no se equivoquen. Admiro en igual cantidad a hombres que mujeres, y hoy escuché estas palabras expresadas por una mujer que , potentísima y fuerte, como siempre ha sido, decidió elegirlas para despedir  a su padre que partió demasiado temprano. Ni siquiera se le quebró la voz. No sé cómo lo logró. También fui testigo de una mujer con una dignidad del tamaño del templo, que fue capaz de dejar ir a su hijo, otra de despedir un amor, de las incertidumbre que vive cualquier persona que pierde a alguien que ama.

En un círculo más íntimo es el primer funeral al que decidí que mis hijos asistieran. Les expliqué antes que en estos momentos las palabras sobran, pero los abrazos son la mejor manera de expresar el amor y cariño. Y verlos empatizar, llorar, besuquear y abrazar, fueron momentos que, a pesar de que la muerte rondaba, tiñeron todo de vida. Tal como lo querían y expresaron ellas: su mujer, sus 3 hijas, su hijo, sus 4 hermanas y su madre, que tod@s tomad@s de las manos alrededor de él, se despidieron, besaron y abrazaron hasta ese último minuto en que uno despide el cuerpo de un ser amado.

Mi hijo menor, de diez años, me comentó a la salida, que Marcos seguiría vivo porque escuchó que mucha gente lo quería y que lo recordaría. “Como en la película Coco, mamá”, “uno se muere de verdad cuando te olvidan”. Y estoy segura, que estas mujeres que se quedaron , más su Toki, no lo permitirán.

Hoy me enteré de una gran parte de su vida, vista desde otros ojos, que desconocía. Su conexión con la naturaleza, con los amigos, con la cultura, con ser el centro para tantos. Lo que solo me hizo preguntarme, cuánto tiempo estoy perdiendo en no sentarme a conocer más, a escuchar más. Por qué me la paso hablando o por qué hablo menos y no hago más preguntas.

Yo te voy a recordar Marcos, por mucho, pero en especial, por la cantidad de discusiones que tuvimos alrededor de esa mesa redonda de Miraflores, porque los dos eramos de opiniones fuertes (y muchas veces contrarias), pero fundamentadas, y que jamás terminaban en mala porque siempre sentí que el respeto era mutuo y terminaban en alguna talla, aunque tuviera 20 años menos de experiencia que tu.

Recuerdo también que molestabas a mis hijos – desde siempre aunque tuvieran 1 año- y les enseñabas a que a vida no es tan seria. Porque tienes un par de hijas muy cercanas para mi y que sí, son menores que yo, pero que las adoro casi como que fueran de mi sangre y -sin duda-  fuiste parte de ese proceso para que se conviertan en las tremendas mujeres que son hoy.

Y bueno, les vas a faltar. Es parte del lado terrible de todo esto. Pero sigues vivo, ell@s saben qué es lo que les dirías en cada momento. Jamás te callaste una opinión. Trataré de apapachar. En la medida que pueda y que me permitan.  Esa es la única promesa que puedo hacerte, porque estoy segura que donde estés las seguirás cuidando.

 

Claudia, Cami, Cata, Ame, Marcos, RoseMarie, Alejandra, Adela, Beatriz, Indira, Marcelo. Son parte de mi familia y estas palabras solo son el reflejo de cuánto han llegado a serlo. Gracias.

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