Sylvia Plath: Espejo

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“Es  plateado y exacto. No tengo prejuicios.
Todo lo que que veo lo trago de inmediato
tal como es, sin que me empañen ni el amor ni el disgusto.
No soy cruel, soy sincero,
el ojo de un pequeño dios de cuatro ángulos.
La mayor parte del tiempo la paso meditando sobre la pared de enfrente.
Es rosada, con manchas. Tanto la miré que
me parece que ya forma parte de mi corazón. Aunque con intermitencias.
Las caras y la oscuridad nos separan una y otra vez.”

Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mi,
buscando en mi extensión su verdadero ser.
Después se vuelve hacia esas mentirosas, las velas o la luna.
Veo su espalda y la reflejo fielmente.
Ella me recompensa con lágrimas y agitando las manos.
Soy importante para ella. Ella viene y va.
Es su cara, cada mañana, la que reemplaza la oscuridad.
En mi, ella ahogó a una muchacha, y en mí, una vieja
se alza hacia ella día tras día, como un pez terrible”

Sylvia Plath fue tan gloriosa para transmitir sus emociones desde su realidad que cuesta encontrar alguna mujer capaz de hacerlo a través de la poesía antes que ella. Nació el 32, y ya el 40, cuando muere su padre, había publicado su primer poema con solo 8 años.

Dicen que la muerte de su padre (fiel creyente en su talento y profesor universitario) la marcó para experimentar una vida de contradicciones y de inestabilidad que la llevaron a consumar (luego de varios intentos) su muerte. Hoy los expertos señalan que la escritora sufría de bipolaridad, algo que con los fármacos actuales puede tratarse de mejor manera y en dicha época no se lograba diagnosticar. La verdad no sé si era eso, o solo -como muchas- sentía que no encajabas en ningún rol que la sociedad te demandaba en ésa época. No olvidemos que Sylvia Plath obtuvo una beca Fulbright (que permite estudiar o colaborar en universidades extranjeras), por lo que fue a la Universidad de Cambridge, a diferencia de de sus antecesoras que tuvieron que esconderse detrás de su talento.

Su única (última) novela “The Bell Jar” o La Campana de Cristal, es una inspiración para la metáfora que se ocupa hasta el día de hoy sobre el techo de cristal (en temas de liderazgo femenino). Esta campana te permitía ver la realidad tal cual es, de manera transparente, sin embargo, y a pesar de tus sentimientos no podías escapar de ella, y solo sentías que te ahogabas cada minuto más. Sin poder salir. Sin poder cambiar nada.

Sylvia Plath podría perfectamente formar parte del movimiento radical contemporáneo del feminismo, pero, y al igual que muchas (donde me incluyo), nos vemos envueltas en muchos roles Que caracterizan el significado y la connotación de la palabra “femenino”. Ella no vio a su madre derramar una lágrima luego de la muerte de su padre, pues debía proteger a sus hij@s y nos enseñan que nada es más importante que la familia.

Por eso, ser y mostrarse vulnerable pasa de característica a defecto. Ahí, es donde difiero de muchos análisis que han hecho sobre su vida. La fortaleza de su madre la salvó- y creo que ella la admiró-, pero al mismo tiempo, también la condenó. Ella quizás sintió que no era tan fuerte, que estaba cumpliendo con clichés. Se supone que como mujer, eres el sexo débil por antonomasia.

Siento que ellas -mujeres que eligen desviar la mirada- no tienen por qué ser infelices. El problema pasa por los lentes (o gafas) violetas. Una vez que lees, te informas, conoces, te es imposible no sentirlo, no experimentarlo, no querer hacer algo para cambiarlo. Ella terminó con su vida porque no pudo encajar en ella.

¿Y qué hacemos? damos alguna opinión, levantamos la voz a veces, tratamos de cambiar y conversar para cambiar hábitos. Tratamos de ser light para no caer en lo “densa”. Pero es tan pequeño el ámbito en que nos movemos que creemos que no genera ningún cambio.

Es justamente en ese punto donde nos equivocamos. Estoy segura que los perros ladran porque avanzamos. No sé si ha hecho algún estudio serio sobre suicidio femenino, voy a tener que seguir estudiando (solo sé que nada sé). Lo que sí sé, es que hoy la tasa de suicidios/asesinatos es mayor en hombres y la gran mayoría de las veces está ligado a no poder cumplir con el rol de proveedor impuesto. El feminismo también es para ellos. Hombres, no tiene por qué cumplir ese su rol. Hay tipos cool alpha, capaces de bancárselas solitos y encontrar siempre una solución a todo – cómo existen millones de mujeres también alpha alrededor del mundo- (creo que conozco a más).

Existen otros que necesitarán más apoyo. No es un tema de género, es un tema construido de que el hombre no llora y se la banca y la mujer tiene todo el derecho a depender de que el hombre la mantenga y la sostenga emocionalmente. Pasa por un tema de expectativas de otros versus lo que te hace feliz sin dañar a nadie si lo podemos evitar. No es un tema binario. Pasa por mirarte al espejo,quererte, aceptarte, dejar de ser el o la que l@ lleva, aprender de los miedos y las malas etapas.

Lo que te hace realmente feliz debiera estar dentro tuyo. Deberías ser capaz de hacer lo que quieres, sustentarte en ello, sin importar si tu pareja es Bill Gates o eres el nuevo toyboy de Jlo. O te dedicas a hacer clases, dar consejos que consideras correctos, a veces escribir, hacer música o dinero.

En lo que si me siento en una campana de cristal es cuando eres mamá o papá. Y ves cómo existen conductas que sabes -casi a ciencia cierta- que solo causarán dolor. No puedes prohibirlas, no puedes negarlas. Tod@s necesitamos vivirlas. Para crecer, para perdonar, para conocernos más.

A la Plath no le dio no más. Sirvió el desayuno a sus hijos, y luego se tomó 75 pastillas de un frasco, de un fármaco x , obvio, no de dulces. Este intento sí le funcionó. La amante del marido (la razón por la cual se separó poco antes), después se quitó la vida y la de la hija que tenían en común con el marido de la Plath, de la misma forma que ella.

En lo personal- he tenido que aprender con los años a perdonar el suicidio. Solo sé que a la Plath la conocemos por no poder soportarlo. ¿y si no lo hubiera hecho? sabríamos de ella? ¿Su ex pareja habría dedicado el tiempo que invirtió a editar sus poesías?

Él se hizo famosísimo después de se muerte. Editó sus poemas post morten. Escribió su obra maestra, en base a muchos escritos de la PLath (Cartas de cumpleaños). Nunca sabremos si fue inspiración o plagio, pues hay un diario perdido y otro, reconocido por él, que quemó. Pero mostró lo que quería mostrar de ella y su relación. Lo acabo de nombrar, solo recién, porque me produce un sentimiento de amorodio, y creo que termina en repudio. Sin él, no la conoceríamos tanto. Pero a la vez, ¿cuánto más nos habría contado Sylvia?

Volviendo a la soledad. La única soledad que existe es cuando te das cuenta que te miras al espejo y eres la única capaz de reconocerte. Mirarte a ese espejo. ¿Qué ves?

“Su cuerpo se ha perfeccionado./ Su cuerpo.// Muerto luce la sonrisa del acabamiento,/ la ilusión de un anhelo griego.// Fluye por las volutas de su toga,/ sus pies.// Descalzos parecen decir/ hasta aquí hemos llegado, se acabó.” (últimas letras de Sylvia Plath)

Aquí la puedes leer en el idioma original de Espejo, aunque creo es una muy buena traducción puedes encontrarla acá : https://genius.com/Sylvia-plath-mirror-annotated

Ps: Maca Prieto, gracias por el empujoncito


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