Familia

15 consejos de cómo educar en el feminismo: Chimamanda Ngozi Adichie

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A raíz de un video que ha circulado por redes sociales en contra del acoso y la violencia de la mujer realizado en Argentina, y a mi parecer, excelente, pues interpela a los hombres, nos vim@s envuelto@s en un grupo de whatsapp de prim@s acerca de temas sobre crianza, edades, temas y cómo enfrentarlos.

Debo hacer primero una aclaración: somos más de 20 primos (por un solo lado de la familia, la paterna en mi caso) en la que la mayoría ya es papá o mamá. La mayoría de estos niños, son menores de 8 años. Soy, casi, a excepción de Camila, la prima con niños mayores,  de 13 y 10. Y donde temas como la viralización de videos, el uso de redes sociales, bullying, son términos que manejamos, pero existen otros como el sexting, slutshaming, pelarse, pack, y apps tipo This Crush o el uso de página de “confesiones” escondidas detrás de otro nombre, que son algo en lo que convive hoy mi hijo de 13 y que muchos de los con hijos menores no conocen. Mi hijo mayor, ya sabe de todo esto, y eso que me declaro una bruja absoluta, recién este año le permití tener Instagram. Sacó una cuenta de This Crush, pero al explicarle todo lo negativo que existe detrás, siguió mi consejo, y la eliminó. Si algún termino que escribí un poco más arriba, no lo conocen,  les aconsejo que lo googleen, sepan en qué están sus hijos e hijas.

El reportaje, muy serio y profesional, realizado por The Clinic sobre Kathy Winter (http://www.theclinic.cl/2018/11/07/el-tormento-de-katherine-winter-amigos-y-companeros-relatan-sus-ultimos-meses/) Me hizo reflexionar mucho acerca de cómo criamos a nuestr@s hij@s desde el respeto. El respeto al Otro, al diferente, ya sea por género, condición social o sexual, discapacidad, creencias, nacionalidad, raza, hasta cosas más simples: habilidades, envidia, timidez o prepotencia, etc etc. Porque la lista puede ser infinita. Más bien no, es tan grande como el número exacto de personas que habitamos la Tierra. Tod@s somos diferentes. Soy de las personas que ha desaprendido que el concepto normal no existe. Es tan solo una distribución estadística representada por una campana de Gauss, que a veces sirve para tomar decisiones. Punto. Eso no quiere decir que aquellos que están fuera de la varianza no existan. Y tod@s, absolutamente tod@s vamos a caer fuera del rango la norma dependiendo de lo que se esté midiendo.

A raíz de esto, una prima me preguntó que edad creía propicia para comenzar a hablar de packs, viralizaciones y respeto hacia la mujer. A lo que llegamos, como primas, (fuimos solo mujeres finamente las que intervenimos), es que el mejor es el ejemplo se lo damos en casa, lo que ven o que escuchan, cómo abordamos sus preguntas y cómo tratamos a los demás.

Y toda esta introducción fue para recordar un libro que me leí hace muy poco de una escritora nigeriana, Chimamanda Ngozi Adichie, que era el segundo que me leía de ella (el más conocido es “Por qué todos deberíamos ser feministas”) y se titula: “Como educar en el feminismo”. Le escribe una amiga que le pide ayuda, ya que está embarazada y quiere transmitirle los valores del feminismo a su hija que viene en camino.

Ella responde con 15 sugerencias, que luego validó e intentará cumplir al momento de ser madre (antes que se publicara el libro). Voy a intentar resumirlas, pero vale la pena leer el libro, no tiene más de 80 paginas en un formato muy pequeño.

  • Sugerencia 1: Sé una persona plena. No somos superwoman. Pide ayuda, tómate tu tiempo para ti, sigue soñando profesionalmente si lo deseas. Tus hij@s terminarán admirándote por eso.
  • Sugerencia 2: Háganlo juntos. El papá no “ayuda”, sino que se responsabiliza, al igual que tú. Ese ejemplo lo verán tus hijos y lo replicarán después.
  • Sugerencia 3: Enséñale que los “roles de género” son una soberana estupidez: Corre tanto para niñas y niños. Una niña no está obligada a siempre “agradar” y un niño tiene todo el derecho a demostrar su dolor o frustración a través de lágrimas. Cocinar y cambiar ruedas son cosas que se aprenden y pueden hacerlas tanto hombres como mujeres.
  • Sugerencia 4: Cuidado con el feminismo light: ese que habla de que “detrás de cada gran hombre hay una gran mujer” (como si fuera un piropo), o del tipo, “el novio le permite salir sola con amigas” (como que le diera permiso). Eso no es feminismo. Y tampoco al revés.
  • Sugerencia 5: Enséñale a leer. Como sea. Solo a través de la lectura podrá aprender y aprehender el mundo que la rodea. Hasta coimar sirve. A mis hijos les dije algunas vez, que siempre habrá plata para libros. Cara nos salió la declaración. Pero ha valido cada centavo.
  • Sugerencia 6: Enséñale a cuestionar el lenguaje: y debo decir que con esto siempre quedo mal. Soy una nazi del lenguaje. Corrijo a cada persona que diga que algo es una mariconada, o que esto es para niñas, o que me traten con mi nombre en diminutivo. muchos lo toman para la risa, y señalan que hay temas que “no se pueden hablar delante mio”. Lo siento, lo seguiré haciendo igual cuando sienta que vale la pena discutir con alguien que está dispuesto a escuchar.  A mi hijo mayor se le ocurrió decir a los 5 años que las olas del mar estaban “para niñitas” y casi me lo como. Fue la primera vez que me di cuenta cómo la sociedad va moldeando estos estereotipos a través del lenguaje.
  • Sugerencia 7: Jamás hables del matrimonio como un logro para las mujeres: esto del “anda con el vestido en la cartera”, “se quedó para vestir santos”. Las mujeres podemos ser absolutamente plenas y felices sin la necesidad de que te “escojan”. No somos un objeto ni debiese estar entre las prioridades. Todos queremos el amor. Si lo encuentras ya sea como hombre o mujer, es maravilloso. Pero no es una obligación ni un mandato. Ni te define de ninguna manera.
  • Sugerencia 8: Oblígale a rechazar la idea de gustar: a las niñas nos enseñan a agradar. A no gritar, ni menos pelear o discutir. A ser unas “damitas”. Ayer tuve que tener una conversación seria con mi hijo menor pues llegó con 5 anotaciones negativas acumuladas del año y esto es motivo de protocolo de orientación. Revisando las anotaciones: 1 por olvidar la flauta, otra por no llevar e libro, y 2 por conversar e interrumpir la clase y otra que mejor no la cuento en el blog porque si la lee de grande me mata. Pero era una “ordenanza de la naturaleza”. A mi marido le cargó como enfrenté el problema: le conté que yo era igual de chica. Tenía el mismo tipo de anotaciones, solo que menos, porque tenía pavor a los castigos, pero en realidad nunca supe qué era lo que hacía mal ni cuando cambié qué conducta, pero que resultó que de un año a otro (de 2  a 3 medio), pase a ser casi la niña líder negativa a niña símbolo). Supongo que la madurez o el tipo de profesores. A mi hijo traté de explicárselo, esperando que entendiera que es parte del proceso de crecer. El autocontrol es importante, pero dar la libertad de expresar lo que sentimos también lo es. Y los hombres la tienen más fácil en el ámbito físico, no así el emocional y nosotras al revés. El feminismo también protege a aquellos hombres que con justa razón, tienen derecho a ser más sensibles o dependientes. Eso no pasa por género. El machismo mata a más hombres que mujeres. Aunque no me lo crean.
  • Sugerencia 9: Dale un sentido de identidad: cada persona tiene derecho a sentirse orgullosa de quien es y de dónde viene. Si es mujer, háblale de mujeres poderosas y admiradas, de familiares y hazañas, siempre sobran. Si es hombre, replica aquellos ejemplos de aquellos que se atrevieron a ser diferentes, a levantar la voz. Como el video que comenzó este post. El que le dice a su amigo “¿qué haces compartiendo la foto de la mina con que estuviste? ¿te hace sentir mejor?, es algo íntimo. Respeta.”

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Recorrido

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Deseo poder alcanzar aquellos días en que solo podíamos hablarnos si nos mirábamos a los ojos.

Cuando una visita siempre implicaba una invitación a recorrer, ya sea porque el camino para llegar era muy largo o los medios demasiado escondidos. 

Y el destino era tan difuso, que el final, mezclaba parte del viaje con un destino no conocido. Y en el momento,  se revelaba que nada es inmediato y mucho ya lo habías construido. 

Porque -al llegar- cada cosa que uno hace es tan trivial como el esfuerzo y el reflejo de lo conocido.

Hoy, que muchas veces me abofetea la confusión de que -como existe lo fácil- lo verdadero debiese ser derecho adquirido, te doy gracias, recorrido. 

Imafemario. 

Angie,…con eso basta

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Mujeres+abrazadas

No sé si han leido sobre 36 preguntas que hacen que te enamores de otro? Con la número 18 es ¿cuál es tu recuerdo más doloroso? Fue inevitable no pensar en ti, Angie. Eras mi prima, es cierto, pero vivimos y hablamos de tanto, que parece estar en una vereda más parecida a la de una amistad incondicional.

Cuando me plantee escribir en este blog, no fue solo de mujeres “famosas” sino que también mujeres que significaron (o significan) mucho. Anónimas para los buscadores como google, pero con una belleza mayor de la que se encuentra implícito en el anonimato.

Escribir(te) es un tema difícil, porque ojalá solo me doliera a mí, que soy actriz secundaria de tu vida. Pero creí, que las ondas de tu alcance pueden ser infinitas, así como siempre fue tu sonrisa. Tu recuerdo sigue siendo más grande que tu presencia física.

A veces me siento con poca autoridad emocional para exponerte, porque para otros significaste más en sus vidas. Pero creo que desde el día de tu despedida,  te debo al menos unas palabras. Mereces ser eterna. Leer el resto de esta entrada »

Alanis Morrissette: Perfect

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alanis-promo-shot-2

Sometimes is never quite enough
If you’re flawless, then you’ll win my love
Don’t forget to win first place
Don’t forget to keep that smile on your face

Be a good boy
Try a little harder
You’ve got to measure up
And make me prouder

How long before you screw it up
How many times do I have to tell you to hurry up
With everything I do for you
The least you can do is keep quiet

Be a good girl
You’ve gotta try a little harder
That simply wasn’t good enough
To make us proud

I’ll live through you
I’ll make you what I never was
If you’re the best, then maybe so am I
Compared to him, compared to her
I’m doing this for your own damn good
You’ll make up for what I blew
What’s the problem…why are you crying

Be a good boy
Push a little farther now
That wasn’t fast enough
To make us happy
We’ll love you just the way you are if you’re perfect

Leyendo esta canción de Alanis Morrisette, recordé que hace poco tuve la primera decisión difícil acerca de un tema con mi hijo mayor. Hace poco lo convocaron para entrenar por Fútbol Joven de la ANFP.

Debo reconocer, que a diferencia de la gran mayoría de mi país, (y de muchos otros imagino también) el sueño del hijo futbolista no es de mi agrado. Una, porque siento que se saltan la juventud, otra porque compatibilizar estudios y entrenamientos requiere un gran esfuerzo y la última, mucho más hueca, es que me muero si comienza un desfile de Vale’s Roth por la casa en unos años más (sorry por el prejuicio Vale, pero eres como la niña símbolo del escándalo de la semana).

Hablo a título personal, porque sé que dentro del corazoncito evertoniano y futbolero de mi marido, existe un orgullo oculto y adherido justo al lado del cromosoma “y”por esto que el hijo muestre un talento innato por la gordita regalona.

No se equivoquen, a mí el fútbol me encanta. Audina de corazón, sé de equipos, jugadores, tabla de posiciones, cuando es offside y cuando se cobra un tiro indirecto. Lo mío pasa más bien con la típica aprensión de si se saltará la niñez más adelante, si no es muy exigente, de si tiene taaaantos otros talentos se desaprovecharan, etc.

Habían varias alternativas. Decir que no. Decir que si, y atornillar al revés (es decir manipular la situación de modo de que él terminara por decidir que mejor no era bueno esto de jugar fútbol), o apoyarlo con tutti.

Después de hacer una revisión familiar, personal, al final, quiénes somos como papás como para decidir cuál es la mejor manera que nuestro hijo tiene para ser feliz? Porque basta que digan partido y ya tiene los estoperoles puestos. Y puede hablarte horas de jugadores. Que solo se mete a internet para ver (y tratar de estudiar) a los mejores jugadores.

Es cierto, puedo guiarlo, puedo aconsejarlo y mostrarle que existen otras alternativas y otros mundos por descubrir. Ponerle condiciones como que no baje las notas (se lo ha tomado tan en serio que hasta las ha subido) y que la familia va a estar siempre antes que el fútbol.

Soltar los propios prejuicios, los miedos y romper el molde de lo que yo quiero para él como mamá, ha sido por lejos lo mejor que he sacado de esta experiencia. Porque al final, qué queremos?, que nuestros hijos sean perfectos o felices?

Perfecto

A veces no es nunca suficiente
Si eres perfecto, entonces te ganarás mi amor
No te olvides de ganar el primer puesto
No te olvides de mantener esa sonrisa en tu cara

Sé un buen chico
Esfuérzate un poco más
Tienes que estar a la altura de las circunstancias
y enorgullecerme más

¿Cúanto pasará hasta que lo arruines?
¿Cuántas veces tengo que decirte que te apures?
Con todo lo que hago por ti
Lo mínimo que puedes hacer es quedarte callado.

Sé una buena chica
Tienes que esforzarte un poco más
Eso simplemente no fue lo suficientemente bueno
como para enorgullecernos

Viviré por ti
Te hare lo que yo nunca fui
Si eres el mejor, quizá yo también lo soy
Comparado con el, comparado con ella
Estoy haciendo esto por tu maldito bien
Tú compensarás lo que yo arruiné
¿Cuál es el problema…? ¿Por qué estás llorando?

Sé un buen chico
Empuja un poco más ahora
Eso no fue lo suficientemente rápido
como para hacernos feliz
Te amaremos de la manera que eres si eres perfecto

Cristina Masjuan: mi abuela, mi Tita

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Desde mis primeros recuerdos, tú siempre estabas en tu casa en Tobalaba, donde tus nietos jugábamos a la escondida alrededor de los parrones, donde me llevé mi primera gran impresión cuando me contaste que en la pieza con un papel tapiz de perros que me impresionaba desde que nací, había sido la misma -con los mismos perros- donde había dormido mi papá. No cabía en mi cabeza de 4 años que fuese posible que un papel fuera tan viejo. Soñaba con todos esos perros cuidándome mientras dormía y lo encontraba absolutamente maravilloso.

Nos enseñaste a jugar cartas a cada uno de tus nietos, incluso a más de algún bisnieto. Con el tiempo, todos nos dimos cuenta que  no eras muy buena perdedora, lo que hacía que al final termináramos molestándote y riéndonos por eso. Así y todo y, a pesar de las risas, nunca reconocías estar picada. 

Te recuerdo haciendo cualquier puzzle que pasó por tus manos, ya eran tantos los resueltos, que te sabías hasta las respuestas más impresionantes. Me decías que eso hacía la mente ágil, y por lo mismo, me retabas si usaba la calculadora para cualquier cosa: “Hay que hacer trabajar la mente, porque se duerme mijita, SE DUERME!!”. Leer el resto de esta entrada »