Familia

Recorrido

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Deseo poder alcanzar aquellos días en que solo podíamos hablarnos si nos mirábamos a los ojos.

Cuando una visita siempre implicaba una invitación a recorrer, ya sea porque el camino para llegar era muy largo o los medios demasiado escondidos. 

Y el destino era tan difuso, que el final, mezclaba parte del viaje con un destino no conocido. Y en el momento,  se revelaba que nada es inmediato y mucho ya lo habías construido. 

Porque -al llegar- cada cosa que uno hace es tan trivial como el esfuerzo y el reflejo de lo conocido.

Hoy, que muchas veces me abofetea la confusión de que -como existe lo fácil- lo verdadero debiese ser derecho adquirido, te doy gracias, recorrido. 

Imafemario. 

Angie,…con eso basta

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Mujeres+abrazadas

No sé si han leido sobre 36 preguntas que hacen que te enamores de otro? Con la número 18 es ¿cuál es tu recuerdo más doloroso? Fue inevitable no pensar en ti, Angie. Eras mi prima, es cierto, pero vivimos y hablamos de tanto, que parece estar en una vereda más parecida a la de una amistad incondicional.

Cuando me plantee escribir en este blog, no fue solo de mujeres “famosas” sino que también mujeres que significaron (o significan, estoy al debe) mucho. Anónimas para los buscadores topo google, pero incluso con una belleza mayor a la que se encuentra implícito en el anonimato. Es un tema difícil, porque ojalá solo me doliera a mí, mas sly actriz secundaria. Pero creí, que las ondas de tu alcance pueden ser infinitas, como tu sonrisa. O lo que aún recuerdo, que es más grande que tu presencia física.

A veces me siento con poca autoridad emocional para exponerte, porque para otros significaste más en sus vidas. Pero creo que desde el día de tu despedida,  te debo al menos unas palabras y todos saben que me cuesta quedarme callada. Un recuerdo hermoso que pueda plasmarse ojala más allá que en conversaciones familiares. Mereces ser eterna. Leer el resto de esta entrada »

Alanis Morrissette: Perfect

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Sometimes is never quite enough
If you’re flawless, then you’ll win my love
Don’t forget to win first place
Don’t forget to keep that smile on your face

Be a good boy
Try a little harder
You’ve got to measure up
And make me prouder

How long before you screw it up
How many times do I have to tell you to hurry up
With everything I do for you
The least you can do is keep quiet

Be a good girl
You’ve gotta try a little harder
That simply wasn’t good enough
To make us proud

I’ll live through you
I’ll make you what I never was
If you’re the best, then maybe so am I
Compared to him, compared to her
I’m doing this for your own damn good
You’ll make up for what I blew
What’s the problem…why are you crying

Be a good boy
Push a little farther now
That wasn’t fast enough
To make us happy
We’ll love you just the way you are if you’re perfect

Leyendo esta canción de Alanis Morrisette, recordé que hace poco tuve la primera decisión difícil acerca de un tema con mi hijo mayor. Hace poco lo convocaron para entrenar por Fútbol Joven de la ANFP.

Debo reconocer, que a diferencia de la gran mayoría de mi país, (y de muchos otros imagino también) el sueño del hijo futbolista no es de mi agrado. Una, porque siento que se saltan la juventud, otra porque compatibilizar estudios y entrenamientos requiere un gran esfuerzo y la última, mucho más hueca, es que me muero si comienza un desfile de Vale’s Roth por la casa en unos años más (sorry por el prejuicio Vale, pero eres como la niña símbolo del escándalo de la semana).

Hablo a título personal, porque sé que dentro del corazoncito evertoniano y futbolero de mi marido, existe un orgullo oculto y adherido justo al lado del cromosoma “y”por esto que el hijo muestre un talento innato por la gordita regalona.

No se equivoquen, a mí el fútbol me encanta. Audina de corazón, sé de equipos, jugadores, tabla de posiciones, cuando es offside y cuando se cobra un tiro indirecto. Lo mío pasa más bien con la típica aprensión de si se saltará la niñez más adelante, si no es muy exigente, de si tiene taaaantos otros talentos se desaprovecharan, etc.

Habían varias alternativas. Decir que no. Decir que si, y atornillar al revés (es decir manipular la situación de modo de que él terminara por decidir que mejor no era bueno esto de jugar fútbol), o apoyarlo con tutti.

Después de hacer una revisión familiar, personal, al final, quiénes somos como papás como para decidir cuál es la mejor manera que nuestro hijo tiene para ser feliz? Porque basta que digan partido y ya tiene los estoperoles puestos. Y puede hablarte horas de jugadores. Que solo se mete a internet para ver (y tratar de estudiar) a los mejores jugadores.

Es cierto, puedo guiarlo, puedo aconsejarlo y mostrarle que existen otras alternativas y otros mundos por descubrir. Ponerle condiciones como que no baje las notas (se lo ha tomado tan en serio que hasta las ha subido) y que la familia va a estar siempre antes que el fútbol.

Soltar los propios prejuicios, los miedos y romper el molde de lo que yo quiero para él como mamá, ha sido por lejos lo mejor que he sacado de esta experiencia. Porque al final, qué queremos?, que nuestros hijos sean perfectos o felices?

Perfecto

A veces no es nunca suficiente
Si eres perfecto, entonces te ganarás mi amor
No te olvides de ganar el primer puesto
No te olvides de mantener esa sonrisa en tu cara

Sé un buen chico
Esfuérzate un poco más
Tienes que estar a la altura de las circunstancias
y enorgullecerme más

¿Cúanto pasará hasta que lo arruines?
¿Cuántas veces tengo que decirte que te apures?
Con todo lo que hago por ti
Lo mínimo que puedes hacer es quedarte callado.

Sé una buena chica
Tienes que esforzarte un poco más
Eso simplemente no fue lo suficientemente bueno
como para enorgullecernos

Viviré por ti
Te hare lo que yo nunca fui
Si eres el mejor, quizá yo también lo soy
Comparado con el, comparado con ella
Estoy haciendo esto por tu maldito bien
Tú compensarás lo que yo arruiné
¿Cuál es el problema…? ¿Por qué estás llorando?

Sé un buen chico
Empuja un poco más ahora
Eso no fue lo suficientemente rápido
como para hacernos feliz
Te amaremos de la manera que eres si eres perfecto

Cristina Masjuan: mi abuela, mi Tita

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Desde mis primeros recuerdos, tú siempre estabas en tu casa en Tobalaba, donde tus nietos jugábamos a la escondida alrededor de los parrones, donde me llevé mi primera gran impresión cuando me contaste que en la pieza con un papel tapiz de perros que me impresionaba desde que nací, había sido la misma -con los mismos perros- donde había dormido mi papá. No cabía en mi cabeza de 4 años que fuese posible que un papel fuera tan viejo. Soñaba con todos esos perros cuidándome mientras dormía y lo encontraba absolutamente maravilloso.

Nos enseñaste a jugar cartas a cada uno de tus nietos, incluso a más de algún bisnieto. Con el tiempo, todos nos dimos cuenta que  no eras muy buena perdedora, lo que hacía que al final termináramos molestándote y riéndonos por eso. Así y todo y, a pesar de las risas, nunca reconocías estar picada. 

Te recuerdo haciendo cualquier puzzle que pasó por tus manos, ya eran tantos los resueltos, que te sabías hasta las respuestas más impresionantes. Me decías que eso hacía la mente ágil, y por lo mismo, me retabas si usaba la calculadora para cualquier cosa: “Hay que hacer trabajar la mente, porque se duerme mijita, SE DUERME!!”. Leer el resto de esta entrada »