Filosofía

Judith Butler: Feminismo, economía y democracia.

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Voy a citar una reflexión de Twitter que me quedo dando vueltas.

“@_jwe: muestra que de todas las revoluciones posibles, la feminista es la que más profundamente puede cambiar nuestra sociedad”

A qué venía esto. Evo Morales, Presidente Boliviano -reconocido a nivel mundial por la nacionalización de muchas empresas productoras bolivianas, así como por defender con orgullo sus orígenes indígenas y rechazar el que llama imperialismo de occidente- muy suelto de cuerpo, afirmó: “Acá mandan los indios, no los gringos,…, si las mujeres no fueran caprichositas, mandarían en Bolivia”.

Debo admitir que  si bien hay demasiado en el final de esta frase que me resulta repulsiva –el estereotipo de mujer histérica, emocional, que no controla sus acciones o tiene una doble intención difícil de racionalizar, los marcados roles de género,  sus prejuicios y la manera en que es vista la mujer como “Otro”- lo que me hace hervir la sangre es el uso del diminutivo. No solo somos caprichosas, además pequeñas e inferiores. Machismo ya tan arraigado que para muchos la frase le debe parecer un chiste y yo, una amargada.

Por supuesto, comenzó un debate acerca de lo oxidado de todos los estamentos del poder, dentro de cual aparece la primera reflexión citada. Qué podría tener que ver la teoría feminista y la política, incluso la democracia, más allá del debate, en general muy superficial que siempre se realiza acerca de la necesidad de una mayor representatividad femenina en los puestos de liderazgo, y que termina siempre en la famosa ley de cuotas.

Si bien Foucault fue de los primeros en escribir acerca de poder y sexualidad, así como de formas de dominación, Judith Butler fue una de las precursoras en materia de desarrollar en la psicología crítica relaciones entre feminismo y democracia.  Esta filósofa estadounidense, autora del “El Género en Disputa: Feminismo y la Subversión de la Identidad”, “Cuerpos que importan” y “El límite Discursivo del sexo”, ha sido traducida a más de 20 idiomas, y componen lo que muchos hoy llaman la Teoría Queer, principalmente basados en sus postulados donde señala que así como el género, el sexo también es una construcción social y no un rol natural o inherente a la condición de humano. Recién supe de ella el año pasado, supongo que por deformación profesional. Pero para quienes se mueven en el mundo de las ciencias no exactas es todo un referente a analizar. Debo confesar eso sí, que tratar de entenderla en plenitud aún constituye un desafío enorme para mí.

Para Judith Butler, y muy relacionado con la muerte de Lemebel hace algunos días, el individuo  se posiciona en una heterosexualidad falocentrica regida por la normativa del patriarcado, en la que asumir la sexualidad hetero implica asumir un sexo determinado. ¿Y qué tiene que ver esto con economía o democracia? Butler postula que es necesario realizar revisiones críticas de los posicionamientos feministas. Es aquí donde se separa del segundo sexo de la Beauvoir.

Para ella, si la máquina está fallando, no bastaba con intentar arreglarla desde fuera, hay que abrirla,  desarmarla, e incluso buscarle un nuevo propósito. Es por esto que propone la desnaturalización de los conceptos como el sexo, el género y el deseo, en tanto que son construcciones culturales de normas que violentan a aquellos sujetos que no participan de las mismas. Propone la creación de actos performativos en torno a la identidad, es decir, una serie de prácticas que acaben creando nuevos significados y se reproduzcan más allá de un sistema binario. De ahí que el movimiento LGBT haya hecho suyas sus teorías al punto de conocerla como la Teoría Queer. Leer el resto de esta entrada »