Literatura

El día que me enamoré de ti: Sara Buho

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El día que me enamoré de ti
te miré cómplice,
como miras a tu amigo en el colegio
para ir a sacar punta a la vez.
Tú me devolviste la mirada
incrédulo,
con ojos de niño que de mayor
quiere ser astronauta.

El día que me enamoré de ti
le eché la culpa al alcohol;
y aun así le hice caso y te quise bailar de cerca.
No recuerdo si se veían muchas estrellas
esa noche,
pero seguro que el niño de tus ojos
quería llevarme a verlas todas.

El día que me enamoré de ti
ya sabía que tú eras de besar a muchas
pero querer sólo a una,
y que yo era de besar
únicamente a los que creía querer.

Por eso unas semanas después
de aquel día que me enamoré de ti
no dejé que me besaras
y te besé yo.

Hace ya un tiempo que
miro hacia arriba sola,
y sólo veo un montón de nubes.

Hoy no sueñas con llevarme
a ver estrellas,
pero si me hace mucha ilusión
quizás harías el esfuerzo de acompañarme.
Hoy admiras tus alas,
y a mi me las dibujas
como si no tuviera,
como si no te hubieras
enamorado de ellas una vez.

Hace días pienso
que el tiempo a veces cura cicatrices
que aún no han sido heridas.
Y rezo de la única forma que sé,
uniendo palabras,
para que no me cure de ti
antes de que terminemos de destruirnos.

Temo que un día
tu cupo cubierto de dudas
venga a pelearse con mis restos de esperanza;
mi amor,
ese día
sólo quedará un poema
que no será más triste que el de hoy.

Tú volverás a besar a muchas,
y yo querré volver a besarte
por primera vez.

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María Vera: 8 de Marzo

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Algún día miraré a los ojos de mi nieta y les contaré

que un 8 de marzo de todos menos cualquiera

el cielo del mundo entero se tiñó de morado

y las calles se llenaron de mujeres

cansadas de ser valientes

dispuestas a ser libres.

 

Y que durante esa tarde infinita,

por primera vez en nuestras vidas,

dejamos de ser noticia

e hicimos historia. “

Vía @meer_versa

Mamá, tú no cumples años, cumples sueños: Elvira Sastre

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Llevas más de medio siglo

a las espaldas

pero en tus ojos,
algunos días,
a media tarde,
cuando el reloj hace sombra
con tu libro y el café,
se te inundan los ojos de primaveras
y por un momento parece
que vuelves a estar en tu habitación de niña,
que los rizos te sacuden los hombros
mientras conquistas algún columpio
y los parques y los libros y la merienda
se convierten en tus mejores aliados. Leer el resto de esta entrada »

Elvira Sastre: Días sin ti.

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Estoy que me convierto en llamas, cual Katniss Everdeen.

Cuando alguien es así de valiente como para transformar su  poesía en prosa, es cuando se genera algo en mí que es muy difícil de cumplir. Una tremenda expectativa.

Me acabo de enterar -muy millenial de mi parte a pesar de mis 42-  que una de mis poetas favoritas  de la web lanza su primera novela el 5 de marzo. Parezco gato en carnicería, porque no sé que esperar. A la expectativa, no sé si quiero un  corte de un lomo asado a fuego lento que se deleita, una entraña que se come y disfruta apenas lista, o de una costilla que rumeas mucho tiempo. Quiero que llegue (sorry por la analogía del asado, que siendo que no soy muy carnívora, pero que cuando algo está bien hecho, solo aplaudo y disfruto). Podría decir lo mismo de la literatura con respecto a la mayoría.

No conozco a la Elvira Sastre novelista, y verla postear esto hoy, ( lo de la foto) me produjo una inquietud que quiero saciar. Yo, en este país del tamaño y nombre de ají, que queda en el poto del mundo….. aunque nadie ni siquiera entienda lo que quiero decir (traductor chileno “poto”: culo, “ají”: chile).

Gracias a la libertad de las redes pude descubrir a esta mujer que no sé si está en la biblioteca de alguna de mis amigas o conocidas, pero si seguimos en la onda mística, dios amazon e internet me han permitido conocer. Sé que ha ido a Colombia, a México, a Argentina, … qué nos pasa en Chile que nadie le paga el viaje para que venga? Editoriales, sé que somos un país piñufla, pero poeta desde la raíz. ¡qué nos pasa, poet@s!. Qué hay que hacer para que las palabras de amor y vida de esta mujer hispana, lleguen a un país que parece tan chico y estrecho.

A tí Elvira te sigo desde hace mucho.  De ti he aprendido de amor. De palabras. de melancolía.

Y ahí es donde hago una pausa. La poseía permite un espacio de interpretación, imaginación y subjetividad. Quiero leer tu novela para conocerte más.

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Virginia Woolf y su habitación propia.

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viginiaCreo que nos seguimos subestimado. Sin quererlo, continuamos invisibilizándonos cuando no reconocemos el avance y la lucha de muchas mujeres que vienen detrás. Cuando lo das por sentado. Cuando te llamas “no feminista” y no entiendes que hace 30 años en Chile no tenías derecho a administrar tus bienes, o que hace 150 no podías tener una profesión, ni siquiera eso. Hace 70 años, la edad que cumplirá mi papá, las mujeres no podían elegir quién las gobierne porque “algún hombre lo hará por ellas”.

Si esto te parece ridículo, lamento decírtelo. Eres feminista. Hombre, mujer o cualquier identidad con la que te sientas identificad@.

El feminismo, como muchas corrientes, busca cambiar, revolver, repensar el orden establecido. Y ése camino no es único. Por eso vez mujeres con colas de yeguas o pechos al viento y otras que se enfocan en investigación y visibilizar las cifras de desigualdad. Tod@s estamos en los lo mismo. Solo escogimos caminos distintos.

En este caso, creo que lo que buscan cambiar – más allá de las prácticas- (machismo) es el patriarcado ) y se sistema que tenemos normalizado.  Lo busqué en la RAE, para que no hubiese conflicto sobre su definición. Me fue mal:

Patriarcado
Del lat. tardío patriarchātus.

1. m. Dignidad de patriarca.
2. m. Territorio de la jurisdicción de un patriarca.
3. m. Tiempo que dura la dignidad de un patriarca.
4. m. Gobierno o autoridad del patriarca.
5. m. Sociol. Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje.
6. m. Sociol. Período de tiempo en que predomina el patriarcado.

En este caso, viva wikipedia, que actualiza de acuerdo a los tiempos:

“Patriarcado es una forma de organización social en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, denominado «patriarca».1 La autoridad del patriarca se puede extender a los parientes lejanos del mismo linaje. El concepto puede extenderse a todas las organizaciones sociales en las que existe un desequilibrio de poder entre varones y mujeres, en favor de los primeros.”

En los estudios feministas y varios estudios sociológicos, históricos, políticos y psicológicos, el término patriarcado es utilizado para describir una situación de distribución desigual del poder entre hombres y mujeres en la que los varones tienen preeminencia en uno o varios aspectos, tales como la prohibición del derecho al sufragio, la regulación de los delitos contra la libertad sexual, la violencia de género, los regímenes de custodia legal de los hijos, la doble moral según el género, el sexismo en el lenguaje, mecanismos de invisibilización, la determinación de las líneas de descendencia (filiación exclusivamente por descendencia patrilineal y portación del apellido paterno)” los derechos de primogenitura, la autonomía personal en las relaciones sociales, la participación en el espacio público ―político o religioso― o la atribución de estatus a las distintas ocupaciones de hombres y mujeres determinadas por la división sexual del trabajo.

Tenemos paciencia y generamos cambios sin violencia y a través de la herramienta más grande de todas: la educación.

Si nosotras cambiamos, el mundo cambia. Nos han otorgado ese poder. El del mundo privado, y quienes hoy somos madres,’uy probablemente somos conscientes del efecto que tenemos. Del poder que tenemos.

Sigan dejando el mundo en nuestras manos. Cada vez hay menos miedo.

Un saludo en tus 137, Virginia. Viviste una vida muy compleja desde muy pequeña, pero tu obra sigue abriendo mentes. mi habitación propia no es física, pero si muy consciente. Y se respeta. por eso puedo escribir, trabajar, amar hoy.

Gracias totales.

“Cada uno tenía su pasado encerrado dentro de sí mismo, como las hojas de un libro aprendido por ellos de memoria; y sus amigos podían sólo leer el título.”

Natalicio 111 de Simone de Beauvoir: La plenitud de la vida

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“Lo que es seguro es que ahora es muy difícil para las mujeres asumir a un tiempo su condición de individuo autónomo y su destino femenino; es la fuente de estas torpezas y malestares que a veces las presenta como “un sexo perdido”. Y sin duda es más cómodo sufrir la esclavitud ciega que trabajar por la liberación: los muertos también están mejor adaptados a la tierra que los vivos.” Simone dé Beauvoir (La plenitud de la vida, 1960)

Gracias por ser de las que primero escribió y testimonió. Por abrirnos los ojos a las que venimos después de ti. No hemos logrado todo, pero avanzamos.

Hoy, 9 de enero es su natalicio 111. Gracias totales.

Julieta Lanteri: pionera silenciada

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julieta 2

Julieta R.B. tiene 4 años  hoy y es mi sobrina-ahijada. Por conclusión, soy su Ale mairina.

Para esta Navidad recibió un camión de Paw patroll de sus papás (o como se escriba,  ella esperaba el barco), unas piezas parecidas a los legos, pero que se construyen con imanes (Imax) de sus nonnos, y libros de Oliver Jeffers de nosotr@s. Puros objetos que ella le pidió al viejo pascuero, como le decimos en Chile.

Mi ahijada, no pidió nada de lo que pedía yo a mis 4 años: la última barbie (que era casi imposible tenerla) o un juego de tacitas/casa o algo relacionado a princesas. Ella se quedó construyendo con mi hijo de 10 (que envidiaba secretamente su regalo) hasta la 1 am, puentes, girasoles, varillas mágicas y castillos, para que pase su camión pase entre medio. Es evidente que hemos avanzado y seguimos haciéndolo. Esto no quiere decir que una niña no pueda pedir una muñeca o que ver una película de princesas, tiene que ver con la libertad de elegir. En su libertad de opinión, su libertad de juego, sus sueños (quiere ser futbolista, chef, policía y bombero) tiene su mundo abierto. Mi sobrina Juli (la única mujer más cercana hasta el momento de mi siguiente generación) representa ese futuro, que -sin que aún lo sepa-  tuvo en parte, una tocaya argentina, que lo pavimentó.

Julieta Lanteri fue la primera mujer en votar en 1911 en Argentina (nació en Italia en 1873). Las condiciones para votar eran:

– Eres ciudadano mayor de edad?… si
– ¿Sabes leer y escribir?… si
– ¿Habías pagado impuestos comunales por al menos 100 pesos o ejercías una profesión liberal?… si
– ¿Tienes domicilio legal en Buenos Aires?… también.

Entonces, porqué no votar. Julieta lo hizo, se atrevió, nada se lo impedía, era médica (doctorada en medicina y cirugía). Pagaba impuestos y era mayor de edad. Las trampas llegaron y su hazaña le impidió votar el 1919 (exigirían enrolamiento militar). Lograron borrarla de la memoria colectiva de más del 50 % de la población que hoy sí está representada (al menos en voto). Recién el voto femenino fue reconocido el 47 en Argentina. Ella no alcanzó. Pero pudo sembrar. Pudo tener voz para decidir quiénes la gobiernan. Inspiró a otras que fueron más allá y lo lograron.

En 1924 Matilde Hidalgo, ecuatoriana, fue la primera latinoamericana en votar de manera aprobada bajo  unanimidad por el congreso que “las mujeres ecuatorianas gozaban de derecho para elegir y ser elegidas”. En 1941, fue la primera en ser candidata y electa. Lo que convierte a Ecuador en un país vanguardista en términos de sufragio femenino en nuestro continente latino, luego de los anglosajones EE. UU. y Canadá.

En 1919, Julieta fue candidata a diputada. Su slogan era “En el Parlamento una banca me espera, llevadme a ella”. Consiguió 1730 votos, obviamente todos masculinos, entre ellos el del escritor Manuel Gálvez que “como no quería votar por los conservadores ni por los radicales” –según su propia confesión– prefirió apoyar a “la intrépida doctora Lanteri”. (Cita de https://www.pagina12.com.ar/115400-julieta-lanteri-la-heroina).

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