Literatura

Felicidad

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Personas y organizaciones con propósito, meta del Foro de la Felicidad |  Tecnológico de Monterrey

Hoy busqué qué era felicidad en google, y me encontré con esto:

“La sensación de bienestar y realización que experimentamos cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos; es un momento duradero de satisfacción, donde no hay necesidades que apremien, ni sufrimientos que atormenten.”

Esto hay que desglosarlo, porque hay mucha información.

Hablamos de una sensación de bienestar. Aquello puede ser respuesta a muchos estímulos. Cuando somos niñ@s puede ser un chocolate. Al crecer un beso en la mejilla, o una roce de mano. Más grande una buen calificación o quizás un premio o reconocimiento.

Basamos-desde que nacemos- nuestra felicidad en experiencias externas.

Nota de la autora: La foto tiene burbujas y girasoles, para mí eso perfectamente cuadra con la idea de felicidad. (Los créditos en la fotografía)

Y quien diga que no, lo desafío a encontrar esa primera sensación de gozo o alegría que no haya existido en base a un estímulo no haya sido externo. Se acaba el estímulo, termina el gozo. Y comienza algo indefinido, cercano al sufrimiento.

Nuestra felicidad, siempre, al parecer- nace de la “Otrerad”, de aquello que es diferente y nos ofrece una perspectiva nueva al mundo en que habitamos, nos complementa. Nos suma. Donde no existimos. Donde florecemos.

Parece simple. Y muchos acaban(mos) en ese bucle eterno. Tratando de encontrar nuevos lugares, recuerdos o vivencias.

Entonces, ¿por qué en todos lados se nos bombardea con relatos que debemos buscar la felicidad en nosotros mism@s?. ¿Por qué muchas religiones o incluso políticas de convivencia civil nos llaman a reunirnos – y protegernos- en base a una aparente similitud?

Si nuestra felicidad o gozo, experiencia, aprendizaje o alegría, solo nace en contacto con el “otro”… ¿por qué seguimos poniendo barreras? ¿Perpetuando prejuicios, construyendo murallas?

Ayer -y hoy- todos y nadie, tuvimos la certeza sobre nada.

Es tiempo que empecemos a construir la realidad en vez de seguir creyendo que podemos descifrarla. Es tiempo que abracemos lo otro.

Opinión: Nuestra propia responsabilidad

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Si hay algo que mantiene mi motor andando es la incapacidad que tenemos de ver cuán actual es la temática sobre la presencia de la mujer en ámbitos públicos. Siempre existió, pero también siempre fue la excepción, así lo consigna la historia que conocemos. Y lo sigue siendo.

Visibilizar logros, propuestas, casos, investigaciones realizadas por mujeres, permiten romper con una barrerra que quizás no tiene metáfora aún -como el techo de cristal- pero que yo llamo “el Club de Toby”.

Al no poder estar presentes en paridad en la toma de decisiones, no podemos analizar ni menos contribuir con nuestra perspectiva o soluciones en muchas de las conversaciones que se dan en equipos de trabajo.

Es por eso que no basta con declarar, es hora de hacer, y be accountable (que pongo en inglés no por siutiqiería, sino porque no significa simplemente hacerse reponsable) desde cómo nos expresamos acerca del tema o qué equipos formamos, en base a qué lo hacemos y preguntarnos si de verdad, puede haber sido la mejor decisión.

Hay mucho por avanzar y esto es una invitación. A examinar prejuicios y conductas normalizadas. A creernos falibles y sijetos de aprendizaje, cualquiera sea tu género. Y a ser una sociedad construida por tod@s y para tod@s.

Burnout

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¿Estás cansada?

¿Has escuchado del “burnout”?

¿Ya no das más con la cantidad de labores paralelas que estás llevando simultáneamente?

Teletrabajar, trapear, limpiar casa y baños, cocinar todos los días, lavar platos, lavar ropa, doblar, planchar, apoyar a tu(s) hijos o hijas/niet@s con lo que no entendieron de las clases online.

¿Se te hace demasiado rutinario y sin sentido?

Además de eso, tratas de mantener una actitud positiva frente a la incertidumbre del futuro, no solo en salud, sino en lo económico. No sabes cómo seguirá el trabajo, y ahora te das cuenta y te da rabia lo que cuestan las mascarillas y no poder encontrar alcohol gel o toallitas de cloro por ningún lado?

Te has visto obligada a fijarte en qué hay gastos innecesarios porque se ha doblado el costo de la luz, el agua, los gastos comunes, y ahora se viene la calefacción y estás pensando si ¿la prendo o no?

Si todo esto te hace sentir identificada, te lo cuento: eres tremendamente privilegiada. Y así, como Mañalich, hay que hacer un sincericidio. Nos creíamos buenas personas, buenas empleadoras, multitasking y eficientes. Y sin embargo, estábamos ciegas, sordas y mudas, como diría Shakira.

Porque no sabemos nada. Somos parte del 20% de las mujeres en Chile que contamos con alguien que trabaja en nuestro hogar y nos permite enfocarnos en trabajar fuera de él. Nuestr@s hij@s van a un colegio de calidad que permite que sin tu ayuda o apoyo diario, comprendan la materia de manera más o menos decente y nos molesta si un profesor(a), se equivoca en algo o nos parece equivocad@ en su método.

No tenemos presente el miedo sobre el futuro, porque tenemos capacidad de ahorro, o al menos, de seguros de cesantía, vida, salud, e incluso la capacidad de endeudarnos o el apoyo de familiares y amigos si nos llegase a pasar una tragedia.

No tenemos idea, que un 80% de las mujeres en Chile, no tienen nada de esto. Viven en la misma incertidumbre que sentimos hoy, desde siempre. Y sin una casa o depto de al menos 100 mt 2, donde existe un espacio para tener al menos 2 o 3 escritorios, reconvirtiendo mesas de comedor u otros con algo de ingenio.

No tenemos idea porque esas mujeres no se muestran. No tienen voz. Nosotras sabíamos que existen, sabíamos todo lo que hacían, sabíamos cómo vivían, las conocemos, porque conviven a diario en nuestra casa, en el mall, en la peluquería o en una tienda. Pero hoy, sentimos un pedazo (pedacito) de lo que sienten ellas. Sentimos que a pesar de trabajar más de 14 o 15 horas diarias entre pega y casa, el tiempo no alcanza. La plata tampoco. Y eso que no nos trasladamos a ningún lado. Estamos encerradas en esta vida.

Hoy quieres y esperas es que todo esto se acabe luego.

Pero para muchas, su vida es una pandemia. Y no puede seguir siendo así.

La Pandemia Covid-19 pasará. No permitamos que lo que ya sentimos, lo siga sintiendo una mujer más.

El día que me enamoré de ti: Sara Buho

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El día que me enamoré de ti
te miré cómplice,
como miras a tu amigo en el colegio
para ir a sacar punta a la vez.
Tú me devolviste la mirada
incrédulo,
con ojos de niño que de mayor
quiere ser astronauta.

El día que me enamoré de ti
le eché la culpa al alcohol;
y aun así le hice caso y te quise bailar de cerca.
No recuerdo si se veían muchas estrellas
esa noche,
pero seguro que el niño de tus ojos
quería llevarme a verlas todas.

El día que me enamoré de ti
ya sabía que tú eras de besar a muchas
pero querer sólo a una,
y que yo era de besar
únicamente a los que creía querer.

Por eso unas semanas después
de aquel día que me enamoré de ti
no dejé que me besaras
y te besé yo.

Hace ya un tiempo que
miro hacia arriba sola,
y sólo veo un montón de nubes.

Hoy no sueñas con llevarme
a ver estrellas,
pero si me hace mucha ilusión
quizás harías el esfuerzo de acompañarme.
Hoy admiras tus alas,
y a mi me las dibujas
como si no tuviera,
como si no te hubieras
enamorado de ellas una vez.

Hace días pienso
que el tiempo a veces cura cicatrices
que aún no han sido heridas.
Y rezo de la única forma que sé,
uniendo palabras,
para que no me cure de ti
antes de que terminemos de destruirnos.

Temo que un día
tu cupo cubierto de dudas
venga a pelearse con mis restos de esperanza;
mi amor,
ese día
sólo quedará un poema
que no será más triste que el de hoy.

Tú volverás a besar a muchas,
y yo querré volver a besarte
por primera vez.

María Vera: 8 de Marzo

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Algún día miraré a los ojos de mi nieta y les contaré

que un 8 de marzo de todos menos cualquiera

el cielo del mundo entero se tiñó de morado

y las calles se llenaron de mujeres

cansadas de ser valientes

dispuestas a ser libres.

 

Y que durante esa tarde infinita,

por primera vez en nuestras vidas,

dejamos de ser noticia

e hicimos historia. “

Vía @meer_versa

Mamá, tú no cumples años, cumples sueños: Elvira Sastre

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Llevas más de medio siglo

a las espaldas

pero en tus ojos,
algunos días,
a media tarde,
cuando el reloj hace sombra
con tu libro y el café,
se te inundan los ojos de primaveras
y por un momento parece
que vuelves a estar en tu habitación de niña,
que los rizos te sacuden los hombros
mientras conquistas algún columpio
y los parques y los libros y la merienda
se convierten en tus mejores aliados. Leer el resto de esta entrada »

Elvira Sastre: Días sin ti.

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Estoy que me convierto en llamas, cual Katniss Everdeen.

Cuando alguien es así de valiente como para transformar su  poesía en prosa, es cuando se genera algo en mí que es muy difícil de cumplir. Una tremenda expectativa.

Me acabo de enterar -muy millenial de mi parte a pesar de mis 42-  que una de mis poetas favoritas  de la web lanza su primera novela el 5 de marzo. Parezco gato en carnicería, porque no sé que esperar. A la expectativa, no sé si quiero un  corte de un lomo asado a fuego lento que se deleita, una entraña que se come y disfruta apenas lista, o de una costilla que rumeas mucho tiempo. Quiero que llegue (sorry por la analogía del asado, que siendo que no soy muy carnívora, pero que cuando algo está bien hecho, solo aplaudo y disfruto). Podría decir lo mismo de la literatura con respecto a la mayoría.

No conozco a la Elvira Sastre novelista, y verla postear esto hoy, ( lo de la foto) me produjo una inquietud que quiero saciar. Yo, en este país del tamaño y nombre de ají, que queda en el poto del mundo….. aunque nadie ni siquiera entienda lo que quiero decir (traductor chileno “poto”: culo, “ají”: chile).

Gracias a la libertad de las redes pude descubrir a esta mujer que no sé si está en la biblioteca de alguna de mis amigas o conocidas, pero si seguimos en la onda mística, dios amazon e internet me han permitido conocer. Sé que ha ido a Colombia, a México, a Argentina, … qué nos pasa en Chile que nadie le paga el viaje para que venga? Editoriales, sé que somos un país piñufla, pero poeta desde la raíz. ¡qué nos pasa, poet@s!. Qué hay que hacer para que las palabras de amor y vida de esta mujer hispana, lleguen a un país que parece tan chico y estrecho.

A tí Elvira te sigo desde hace mucho.  De ti he aprendido de amor. De palabras. de melancolía.

Y ahí es donde hago una pausa. La poseía permite un espacio de interpretación, imaginación y subjetividad. Quiero leer tu novela para conocerte más.

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Virginia Woolf y su habitación propia.

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viginiaCreo que nos seguimos subestimado. Sin quererlo, continuamos invisibilizándonos cuando no reconocemos el avance y la lucha de muchas mujeres que vienen detrás. Cuando lo das por sentado. Cuando te llamas “no feminista” y no entiendes que hace 30 años en Chile no tenías derecho a administrar tus bienes, o que hace 150 no podías tener una profesión, ni siquiera eso. Hace 70 años, la edad que cumplirá mi papá, las mujeres no podían elegir quién las gobierne porque “algún hombre lo hará por ellas”.

Si esto te parece ridículo, lamento decírtelo. Eres feminista. Hombre, mujer o cualquier identidad con la que te sientas identificad@.

El feminismo, como muchas corrientes, busca cambiar, revolver, repensar el orden establecido. Y ése camino no es único. Por eso vez mujeres con colas de yeguas o pechos al viento y otras que se enfocan en investigación y visibilizar las cifras de desigualdad. Tod@s estamos en los lo mismo. Solo escogimos caminos distintos.

En este caso, creo que lo que buscan cambiar – más allá de las prácticas- (machismo) es el patriarcado ) y se sistema que tenemos normalizado.  Lo busqué en la RAE, para que no hubiese conflicto sobre su definición. Me fue mal:

Patriarcado
Del lat. tardío patriarchātus.

1. m. Dignidad de patriarca.
2. m. Territorio de la jurisdicción de un patriarca.
3. m. Tiempo que dura la dignidad de un patriarca.
4. m. Gobierno o autoridad del patriarca.
5. m. Sociol. Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje.
6. m. Sociol. Período de tiempo en que predomina el patriarcado.

En este caso, viva wikipedia, que actualiza de acuerdo a los tiempos:

“Patriarcado es una forma de organización social en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, denominado «patriarca».1 La autoridad del patriarca se puede extender a los parientes lejanos del mismo linaje. El concepto puede extenderse a todas las organizaciones sociales en las que existe un desequilibrio de poder entre varones y mujeres, en favor de los primeros.”

En los estudios feministas y varios estudios sociológicos, históricos, políticos y psicológicos, el término patriarcado es utilizado para describir una situación de distribución desigual del poder entre hombres y mujeres en la que los varones tienen preeminencia en uno o varios aspectos, tales como la prohibición del derecho al sufragio, la regulación de los delitos contra la libertad sexual, la violencia de género, los regímenes de custodia legal de los hijos, la doble moral según el género, el sexismo en el lenguaje, mecanismos de invisibilización, la determinación de las líneas de descendencia (filiación exclusivamente por descendencia patrilineal y portación del apellido paterno)” los derechos de primogenitura, la autonomía personal en las relaciones sociales, la participación en el espacio público ―político o religioso― o la atribución de estatus a las distintas ocupaciones de hombres y mujeres determinadas por la división sexual del trabajo.

Tenemos paciencia y generamos cambios sin violencia y a través de la herramienta más grande de todas: la educación.

Si nosotras cambiamos, el mundo cambia. Nos han otorgado ese poder. El del mundo privado, y quienes hoy somos madres,’uy probablemente somos conscientes del efecto que tenemos. Del poder que tenemos.

Sigan dejando el mundo en nuestras manos. Cada vez hay menos miedo.

Un saludo en tus 137, Virginia. Viviste una vida muy compleja desde muy pequeña, pero tu obra sigue abriendo mentes. mi habitación propia no es física, pero si muy consciente. Y se respeta. por eso puedo escribir, trabajar, amar hoy.

Gracias totales.

“Cada uno tenía su pasado encerrado dentro de sí mismo, como las hojas de un libro aprendido por ellos de memoria; y sus amigos podían sólo leer el título.”

Natalicio 111 de Simone de Beauvoir: La plenitud de la vida

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“Lo que es seguro es que ahora es muy difícil para las mujeres asumir a un tiempo su condición de individuo autónomo y su destino femenino; es la fuente de estas torpezas y malestares que a veces las presenta como “un sexo perdido”. Y sin duda es más cómodo sufrir la esclavitud ciega que trabajar por la liberación: los muertos también están mejor adaptados a la tierra que los vivos.” Simone dé Beauvoir (La plenitud de la vida, 1960)

Gracias por ser de las que primero escribió y testimonió. Por abrirnos los ojos a las que venimos después de ti. No hemos logrado todo, pero avanzamos.

Hoy, 9 de enero es su natalicio 111. Gracias totales.

Julieta Lanteri: pionera silenciada

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julieta 2

Julieta R.B. tiene 4 años  hoy y es mi sobrina-ahijada. Por conclusión, soy su Ale mairina.

Para esta Navidad recibió un camión de Paw patroll de sus papás (o como se escriba,  ella esperaba el barco), unas piezas parecidas a los legos, pero que se construyen con imanes (Imax) de sus nonnos, y libros de Oliver Jeffers de nosotr@s. Puros objetos que ella le pidió al viejo pascuero, como le decimos en Chile.

Mi ahijada, no pidió nada de lo que pedía yo a mis 4 años: la última barbie (que era casi imposible tenerla) o un juego de tacitas/casa o algo relacionado a princesas. Ella se quedó construyendo con mi hijo de 10 (que envidiaba secretamente su regalo) hasta la 1 am, puentes, girasoles, varillas mágicas y castillos, para que pase su camión pase entre medio. Es evidente que hemos avanzado y seguimos haciéndolo. Esto no quiere decir que una niña no pueda pedir una muñeca o que ver una película de princesas, tiene que ver con la libertad de elegir. En su libertad de opinión, su libertad de juego, sus sueños (quiere ser futbolista, chef, policía y bombero) tiene su mundo abierto. Mi sobrina Juli (la única mujer más cercana hasta el momento de mi siguiente generación) representa ese futuro, que -sin que aún lo sepa-  tuvo en parte, una tocaya argentina, que lo pavimentó.

Julieta Lanteri fue la primera mujer en votar en 1911 en Argentina (nació en Italia en 1873). Las condiciones para votar eran:

– Eres ciudadano mayor de edad?… si
– ¿Sabes leer y escribir?… si
– ¿Habías pagado impuestos comunales por al menos 100 pesos o ejercías una profesión liberal?… si
– ¿Tienes domicilio legal en Buenos Aires?… también.

Entonces, porqué no votar. Julieta lo hizo, se atrevió, nada se lo impedía, era médica (doctorada en medicina y cirugía). Pagaba impuestos y era mayor de edad. Las trampas llegaron y su hazaña le impidió votar el 1919 (exigirían enrolamiento militar). Lograron borrarla de la memoria colectiva de más del 50 % de la población que hoy sí está representada (al menos en voto). Recién el voto femenino fue reconocido el 47 en Argentina. Ella no alcanzó. Pero pudo sembrar. Pudo tener voz para decidir quiénes la gobiernan. Inspiró a otras que fueron más allá y lo lograron.

En 1924 Matilde Hidalgo, ecuatoriana, fue la primera latinoamericana en votar de manera aprobada bajo  unanimidad por el congreso que “las mujeres ecuatorianas gozaban de derecho para elegir y ser elegidas”. En 1941, fue la primera en ser candidata y electa. Lo que convierte a Ecuador en un país vanguardista en términos de sufragio femenino en nuestro continente latino, luego de los anglosajones EE. UU. y Canadá.

En 1919, Julieta fue candidata a diputada. Su slogan era “En el Parlamento una banca me espera, llevadme a ella”. Consiguió 1730 votos, obviamente todos masculinos, entre ellos el del escritor Manuel Gálvez que “como no quería votar por los conservadores ni por los radicales” –según su propia confesión– prefirió apoyar a “la intrépida doctora Lanteri”. (Cita de https://www.pagina12.com.ar/115400-julieta-lanteri-la-heroina).

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