Laura Esquivel

Como Agua para Chocolate, fue de las primeras novelas  que leí con un dejo de amor más adulto. Debo haber tenido unos 15 años, y en mi imaginación, la idea de estos amores sufridos, apasionados, mezclados con tanta cotidianidad, magia y lleno de detalles románticos que rayan en lo cursi, han creado un imaginario sobre el amor que me acompaña hasta hoy.

Recuerdo que lo que más me llamó la atención, fue la idea de este amor fulminante que no se sentía como pecado, a pesar de que para Tita estaban destinadas labores mucho más tradicionales. Despertó mi curiosidad en un ámbito que a esa edad no se hablaba mucho ni en casa ni libremente entre las amigas.

Como Agua Para Chocolate, además, fue el primer libro que abrió el terreno para conocer a tantas otras más mujeres latinoamericanas, que son , y han sido siempre, mi lectura predilecta.

Debo agregar, que la película es una de las pocas excepciones donde la esencia del libro se pudo transmitir a la pantalla, y quizás su gran éxito se deba a esto. El realismo mágico de seguro fue ayuda para poder viajar con las imágenes también.

De todos sus siguientes libros, la verdad ninguno me conmovió como el primero, hasta que pasado el año 2000, leí Tan Veloz como el Deseo, un libro maravilloso que va de la relación entre un padre y su hija, me volvió a encantar con Laura Esquivel. Lástima que no he sabido de nada más.

Biografía:

México, D.F., 1950) Escritora mexicana. Laura Esquivel cursó estudios de educadora, así como de teatro y creación dramática, y se especializó en teatro infantil, siendo cofundadora del Taller de Teatro y Literatura Infantil, adscrito a la Secretaría de Educación Pública. Entre 1979 y 1980 escribió programas infantiles para la cadena cultural de la televisión mexicana y, en 1983, fundó el Centro de Invención Permanente, integrado por talleres artísticos para niños, asumiendo su dirección técnica.

Ese mismo año Laura Esquivel se introdujo en la creación de guiones cinematográficos, debutando en 1985 con el guión de la película Chido One, el Tacos de Oro, nominada por su argumento para el premio Ariel de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de México. En 1987 su obra de teatro infantil Viaje a la isla de Kolitas obtuvo una acogida muy favorable, manteniéndose en cartel durante un año en la capital mexicana.

En 1989 obtuvo un gran éxito con la novela Como agua para chocolate, que fue llevada al cine por el director Alfonso Arau, partiendo del guión escrito por la propia Laura Esquivel. El relato de una historia de amor desde los fogones de una cocina conquistó al público y a la crítica que habló, no ya de realismo mágico, sino de la magia de la literatura o la literatura mágica al referirse a esta obra. Se realizaron traducciones a decenas de idiomas y, en 1994, la novela recibió el Premio American Bookseller Book of the Year en Estados Unidos.

Su segunda novela, La ley del amor, apareció en 1994. Aquellas primeras ideas que apuntara en la obra que le dio fama, Como agua para chocolate, vuelven a aparecer en Íntimas suculencias (1998), una recopilación de cuentos que acompañan a recetas de cocina, donde la autora insiste en su máxima de que “Uno es lo que se come, con quién lo come y cómo lo come”.

Le siguieron Estrellita marinera (1999), El libro de las emociones (2000) y Tan veloz como el deseo (2001). En esta última el amor, con la figura de su padre como eje central del argumento, es otra vez el tema principal de la obra.

 

 


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