A league of their own: La Roja Femenina

Viendo el partido que ganó 3-2 Chile a Australia, quitándole un invicto de local de años, me acordé de esa película “A league of their Own”. No sé cuánt@s de ustedes han visto esta película, pero al menos yo, gracias a tardes de cine y el cable, al menos unas 5 veces. Lo más divertido es que a pesar de estar rodeada de estrellas poderosas como Geena Davis  Lori Petty y hasta Madonna, recuerdo con muchísima claridad el papel de Tom Hanks (Jimmy Dugan) como un ex jugador de béisbol, lesionado y venido a menos, que lo obligan dentro de un escenario muy gringo a tomar un equipo de mujeres para una liga femenina (ya que todos los hombres están en la 2 guerra mundial).

En una analogía muy gráfica de lo que suele suceder, el entrenador cumple con lo que debe: presentarse, saludar con la gorra y masticar tabaco. Porque obvio, este deporte no podría tener ningún interés si era realizado por mujeres. Hasta que Dottie, el personaje interpretado por la Davis, se cabrea de la situación – lo manda gráficamente a la punta del cerro con una pirueta digna de portada,  y decide tomar  a cargo el equipo. Y sucede el”milagro”.

Jimmy entiende que estas mujeres que ha tenido siempre delante, son capaces de hacer jugadas extraordinarias, de captar la atención de medios y el público. De llenar estadios y estar en primera plana. Y con eso, de la publicidad y el dinero. Son dignas de “su” respeto. En esta película, basada en hechos reales, el reconocimiento a esas mujeres vino 50 años después muy a gringo en un salón de la “fame”.  Eso es lo que no quiero que pase con nuestra Roja Femenina y tantas otras deportistas que viven su pasión y talento sin siquiera darles la oportunidad de luchar en igualdad de condiciones.

Cuando escuchamos de metáforas como el Techo de cristal o el Laberinto, referidas a liderazgo femenino, es de esto mismo de lo que estamos hablando. De que ese 6% de mujeres en puestos de liderazgo (en Chile), obedece a que las barreras por atravesar son muchísimas, no por falta de talento no mucho menos pasión. Por eso siempre me ha gustado más la metáfora del laberinto. Creo que es posible, pero es muy muy difícil llegar a él. El vidrio puede romperse, como lo han demostrado las jugadoras de la selección de fútbol, pero a veces no el camino está lleno de dificultades o no se cuentan con las herramientas necesarias para romperlo. Para eso se necesita mucha fuerza, convicción y rescilencia. Muchas veces nos exige enfocarnos en solo un ámbito de nuestra vidas (o eres buena profesional o buena mamá, por ejemplo). Y yo veo a mi alrededor miles de excelentes padres que además se sienten realizados en su profesión.

Ayer, 9 de noviembre (el mismo día del ramito de violetas), nuestra Roja Femenina le ganó un partido en la madrugada de Chile a uno de los equipo más fuertes del mundo en  fútbol (así como que la masculina le ganara a España o Francia). Me enteré por Twitter. Porque sigo la cuenta. NO vi ninguna noticia ni tampoco escuché hablar de eso a las 2 de la tarde (horario radial de deportes). Todo estaba enfocado en que si se suspendía o no la final de la Libetadores entre dos equipos argentinos. Entiendo lo atractivo del partido, pero de verdad, la agenda invicibiliza a estas jugadoras extraordinarias y que, estoy segura, darán un espectáculo en el mundial en Francia el próximo año (del que solo habían 2 1/2 cupos para la Conmebol). Chile clasificó directo, Argentina de repechaje. Me pregunto cuántos libros existirían acerca de esta hazaña si hubiese sido protagonizado por hombres.

Y no me digan que es ratting. Chilevisión se soba las manos. Logró audiencias más altas que con el Festival de Viña transmitiendo los partidos de la Roja femenina. Mis hijos saben quien es  Christian Enlder, Francisca Lara y Yanara Aedo (para el dato: quiero su polera, pero no la venden), y obvio, también saben quién es Marta y que las gringas son de otro planeta.

Mis hijos hombres y futboleros, amantes de tipos como Ronaldo o Mbappe, las encuentran secas y se ven los partidos (los que dan a hora decente), y estoy más que segura que el próximo año nos pintaremos la cara y veremos el mundial con el mismo nivel de comeuñas. A ese que sí clasificamos.

A league of their own, así en tercera persona que es el nombre en inglés de la película, ya muestra una separación desde el título. Es la liga de “ellas”. Pero sí fue un tremendo paso para todas aquellas mujeres que hemos practicado o nos gusta el deporte y que sabemos lo buenas que podemos llegar a ser.

El deporte une y de verdad, verdad, siento que el 2019, con el mundial de Francia, sentiremos la marraqueta será más crujiente por un tiro fuera del área de Lara, o un enganche de María José Rojas, habrá niñas con posters de Fernanda Pinilla, y que digan puedo estudiar un doctorado en física y además ir a un mundial de fútbol. Que #impossibleisnothing como dijeron alguna vez de Massú. Las estaremos viendo a todas, y si se me va un nombre (que son muchos), es por la  tontera de escribir a estas horas de la noche donde las neuronas dejan de hacer sinapsis. Pero ustedes son todas, son mi liga.

“En una Navidad, bien chica, le quité una pelota a mi hermano. Cuando mi papá lo llevaba a entrenar a los cadetes de Colo Colo y Santiago Morning, yo lo iba a ver y me contaban que me entretenía mucho, que me gustaba la pelota. Siempre estuve ligada al deporte y, en particular, al fútbol. Todos los fines de semana y los ratos en los que no estaba en el colegio iba donde mi tía y jugaba con mi primo y sus amigos en el pasaje. Las canchas eran dos árboles, jugábamos con los bordes de las casas y la pelota no salía nunca. A los siete años jugaba todo el día.” Fernanda Pinilla.

Tengo 2 hijos que podrían contar historias similares, por qué nos (más bien les) extraña que venga de una mujer? Las estamos viendo y apoyando.

Vamos la #rojafemenina

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