Amor

Mamá, tú no cumples años, cumples sueños: Elvira Sastre

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Llevas más de medio siglo

a las espaldas

pero en tus ojos,
algunos días,
a media tarde,
cuando el reloj hace sombra
con tu libro y el café,
se te inundan los ojos de primaveras
y por un momento parece
que vuelves a estar en tu habitación de niña,
que los rizos te sacuden los hombros
mientras conquistas algún columpio
y los parques y los libros y la merienda
se convierten en tus mejores aliados. Leer el resto de esta entrada »
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Abre la botella, amigo, que tenemos un poema: Loreto Sesma

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A Loreto Sesma, la conocí hace poco. De Zaragoza, y al parecer, una figura de poeta ya desde los 20 y al muy estilo de hoy, a través de Youtube.

https://www.youtube.com/channel/UCLyvoqg09S5esCEXTLKiWSg

Esta noche me he leído unos 10 poemas de ella, y a pesar del salto generacional, logra conectarme con tantas épocas, son tantas emociones y en tan poca palabras. Si algo tiene de verdad magia es la poesía. Si algo es capaz de unir en este mundo tan dispuesto a enfrentarse, son las palabras.

Este poema va pedido prestado y dedicado para él, los que me conocen ya saben para quién, que además de ser el amor , es mi verdadero amigo. El para toda la vida.

Abre la botella, amigo, que tenemos un poema

Poco se habla de los que hacen resurgir tu mundo día a día.

De esos amigos que siempre han estado ahí y que te han visto en tus mejores
momentos y en los peores.
Esos amigos que te llenan la copa cuando ves el vaso medio vacío y te
quitan la botella cuando estás al borde del abismo.
Los amigos que te miran y te dicen lo preciosa que eres, lo bonitas que
haces que sean las calles cuando pasas.
Poco se habla de cómo su abrazo puede hacer que todos los problemas se
olviden.

Poco se habla de los amigos que son verso, poema, poeta y que no son
Madrid, ni Barcelona, ni París, porque son hogar, refugio, sonrisa.
Poco se habla de esos amigos que te sacan a bailar bajo la lluvia, bajo el
sol de agosto, y las estrellas de cualquier cielo. De esos que saben cuál
es tu comida favorita y de qué color te gusta pintarte los labios.
Amigos que harían cualquier cosa por ser armazón y que nunca te hirieran.
Resucitar en un abrazo después del dolor en el pecho, un abrazo de esos que
hacen crujir los huesos y que te falte el aire.
Poco se habla de los amigos que escuchan siempre los versos de otros para
otros y que en realidad, son los que reconstruyen siempre el poema.
Por eso te he escrito esto, a ti, que siempre me has puesto los pies en el
cielo, que me enseñaste que soñar se puede también con los ojos abiertos.
Me dijiste que el amor no entiende de kilómetros y me demostraste que el
amor es una locura en la que loco y loca, o loco y loco, o loca y loca; me
da igual, no encuentran, ni quieren encontrar la cordura. Me has dado tanto
que incluso la poesía se queda corta. Y sí, ya sé que dices que soy un
desastre, que pierdo el mando en la mayoría de las situaciones, eso de:
joder pequeña, cómo la has liado. Pero también me dices que soy preciosa y
que tengo un corazón que no me cabe en pecho, que lo hecho, hecho está y
tire pa’ lante. Porque tú me llevaste a una azotea para que dejase de
sentirme tan pequeña y gritara que no le tengo miedo a nada, me agarraste
de la mano al cruzar la calle y me regalaste flores el 14 de febrero para
que me sintiese flor entre tanto capullo.
A mí que no me jodan, grandullón, poesía eres tú, diga lo que diga, o que
quiera decir o intente decir Bécquer.

PS: No solo me regalaste flores, sino que fue por un poema hace ya 17 años. Y mi vida cambio para siempre de ahí en adelante.

Tina Modotti: La mujer infinita (José Ignacio Valenzuela)

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Hace mucho tiempo que las excusas  no dejaban que salieran de mi teclado palabras propias. Quizás porque hace mucho que no me detenía. Y no me dejaba sorprender con lo que me llevó por primera vez a escribir en este blog sea otra vez, esta misma sensación: maravillarme por la vida y el completo anonimato de una mujer con alas, de la que no había conocido su vuelo.

Sucedió dentro de esos paneles, donde las mujeres nos acostumbramos, especialmente en verano, arrancar de raíz para sentirnos más femeninas y propias (Debo reconocer que mi feminismo topa con ese paradigma en forma constante). Ahí estaba leyendo esas revistas de papel couché, con el Chascas (José Ignacio Valenzuela) y la Leonor Varela en portada, y una entrevista acerca de la última novela que él escribió,  inspirado en una admiración (compartida entre ambos) por la vida de Tina Modotti.

¿Quién era esa mujer de la jamás había escuchado su nombre? Al parecer una fotógrafa italiana no lo suficientemente famosa par llamar mi atención antes, pero extremadamente talentosa como para se escribieran cientos de historias sobre ella. Y lo más sorprendente, fue que solo vivió 46 años. Leer el resto de esta entrada »

La noche que hicimos un poema: Estefanía Mitre

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Lo siento, Estefanía, valió la pena transcribirlo de youtube y no me aguanté,….

LA NOCHE EN QUE HICIMOS UN POEMA

Son las cinco ya,
y desde hace más de cinco minutos,
me estoy obligando a no pensarte,
Si te parece poco, recuerda que no hay un día que se salve de esta hora;
ni de las otras veinte que no quiero obligarme.
Y aunque siempre un poco tarde, te recuerdo a voluntad.
Las tres horas faltantes, hago como que duermo,
pero al cerrar los ojos, doy vueltas en la cama
y te sueño en los parques
y en los besos sin nombres.
Y también imagino que soy yo quien te toca,
-debajo del mantel-
encima de tus sábanas.
No me malinterpretes, pero belleza es que me sueñes sin saberlo.
QUE SOY AQUELLA MUJER QUE TE CRUZASTE EN LA CALLE
la de los labios de fresa, con el vestido de flores
con quien fuiste por cervezas,
y confiaste tus temores y abrazaste hasta dormir.
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Angie,…con eso basta

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Mujeres+abrazadas

No sé si han leido sobre 36 preguntas que hacen que te enamores de otro? Con la número 18 es ¿cuál es tu recuerdo más doloroso? Fue inevitable no pensar en ti, Angie. Eras mi prima, es cierto, pero vivimos y hablamos de tanto, que parece estar en una vereda más parecida a la de una amistad incondicional.

Cuando me plantee escribir en este blog, no fue solo de mujeres “famosas” sino que también mujeres que significaron (o significan) mucho. Anónimas para los buscadores como google, pero con una belleza mayor de la que se encuentra implícito en el anonimato.

Escribir(te) es un tema difícil, porque ojalá solo me doliera a mí, que soy actriz secundaria de tu vida. Pero creí, que las ondas de tu alcance pueden ser infinitas, así como siempre fue tu sonrisa. Tu recuerdo sigue siendo más grande que tu presencia física.

A veces me siento con poca autoridad emocional para exponerte, porque para otros significaste más en sus vidas. Pero creo que desde el día de tu despedida,  te debo al menos unas palabras. Mereces ser eterna. Leer el resto de esta entrada »

De La Mujer al Hombre (Gioconda Belli)

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Dios te hizo hombre para mí.
Te admiro desde lo más profundo
de mi subconsciente
con una admiración extraña y desbordada
que tiene un dobladillo de ternura.
Tus problemas, tus cosas
me intrigan, me interesan
y te observo
mientras discurres y discutes
hablando del mundo
y dándole una nueva geografía de palabras
Mi mente esta covada para recibirte,
para pensar tus ideas
y darte a pensar las mías;
te siento, mi compañero, hermoso
juntos somos completos
y nos miramos con orgullo
conociendo nuestras diferencias
sabiéndonos mujer y hombre
y apreciando la disimilitud
de nuestros cuerpos.

 

Gabriela Mistral: El Amor que Calla

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01.-Gabriela-Mistral-también-fue-rockera

Gabriela Mistral siempre me ha resultado un enigma, por estar rodeada de un imaginario colectivo casi tan grande como su fama, y de la cual de niños, solo nos enseñan sus poemas más convencionales y su condición de profesora y primera  (y única) mujer latinoamericana merecedora del Nobel de Literatura. Distinción que solo han logrado 13 féminas en toda la historia de un total de 109 hasta el 2013.  La poesía de Gabriela Mistral tiene un valor indiscutible que la rescata del deterioro del tiempo, pero en las antologías destinadas a estudios secundarios se han presentado los poemas menos representativos y carecen casi por completo de valores literarios. Gabriela Mistral era poseedora de una mente privilegiada, íntima y femenina, una mujer, marcada por los tabús y prejuicios de su época, que, sin embargo, no solo logró la gloria profesional, sino que persiguió el amor por medio continente americano. Una historia que contaré más adelante, porque una vida así de compleja merece un reglón aparte. Por hoy les comparto uno con su temática más recurrente: los amores terribles, porque al fin, siempre al hablar de la poesía de la Mistral acabamos por contarnos la vida de la autora, alabando su especial magnetismo y las circunstancias dolorosas o gozosas que la rodearon. El Amor que Calla, es un grito, silencioso por cierto, de quizás cuánto se sintió obligada a callar, ya sea el nacimiento de su hijo Yin Yin, o la verdadera naturaleza de su relación con Doris Dana, su compañera por más de 20 años.

El amor que calla

Si yo te odiara, mi odio te daría
en las palabras, rotundo y seguro;
pero te amo y mi amor no se confía
a este hablar de los hombres, tan oscuro.

Tú lo quisieras vuelto en alarido,
y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.

Estoy lo mismo que estanque colmado
y te parezco un surtidor inerte.
¡Todo por mi callar atribulado
que es más atroz que el entrar en la muerte!