existencia

Soledad: Alfonsina Storni

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Vivir-en-soledad-2

Podría tirar mi corazón
desde aquí, sobre un tejado:
mi corazón rodaría
sin ser visto.

Podría gritar
mi dolor
hasta partir en dos mi cuerpo:
sería disuelto
por las aguas del río.

Podría danzar
sobre la azotea
la danza negra de la muerte:
el viento se llevaría
mi danza.

Podría,
soltando la llama de mi pecho,
echarla a rodar
como los fuegos fatuos:
las lámparas eléctricas
la apagarían…

Este poema de Alfonsina Storni  habla de una soledad que parece emocional. Con el tiempo, he tenido que aprender a la fuerza la diferencia con la soledad física o social, que es no solo inevitable, sino que necesaria. Solo en la soledad física es cuando tenemos un espacio para reflexionar, para conocernos, para divagar. Para extrañar, para valorar y querer. Muy a menudo me encuentro diciendo a quienes más quiero, que necesito estar sola. Muchas veces eso se entiende mal. Muchos y muchas me miran mal cuando lo digo. Pero con el tiempo y el amor, los que saben, son los que entienden que no tiene que ver con ellos, sino conmigo, y que esa necesidad de tener espacios vacíos para llenarlos de lo que me parece motivador, son momentos que necesito y que me hacen ser quién soy. Por eso me quieran aún más. A veces es tan simple como dormir. Otras hacer ejercicio, o como en este instante escribir o puede ser pintar o leer, incluso monologar. Esa independencia, que a much@s les cargaría, es lo que otr@s valoran de mi. Y con ell@s me quedo.

Sin esa soledad es imposible crear. Vuelvo a ti, Virginia, al cuarto propio. Ése que está en tu mente y necesita libertad. La soledad está muy mal entendida, solo se entiende como una ausencia de emociones. Pero cuando uno está lleno de amor y de seguridad, la soledad física no tiene una carga negativa, más bien todo lo contrario. Hoy tengo el derecho a expresarla, pero cuántas mujeres terminaron sumergidas, como tú, por no poder hacerlo. Por ser juzgadas por buscar algo tan simple como pasar un tiempo solas.

En ese sentido, a las mujeres se nos ha construido en el deber sernos hacia los demás, existir vía la existencia de otros: los padres, los hijos e hijas, incluso llegas a l@s niet@s o amigas. Nuestra existencia, en una gran parte de la historia, ha estado descrita en relación a la existencia de otros. ¿Y qué pasa cuando esos otr@s se van? ¿Mueren, se casan, se alejan? Nuestra razón para vivir pareciera que deja de tener sentido. Lo que es un sin-sentido.

Luego, está esa soledad existencial, la que creo es la más dolorosa de todas. El sentir que nadie te comprende, nadie te conoce por completo o, peor aún, que no trasciendes en nada o para nadie. Pero en eso ya nos pasamos de la poesía a la filosofía, y para eso, necesito otro post.

De esa sí que creo que habla este poema de la Storni.

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