familia

Angie,…con eso basta

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Mujeres+abrazadas

No sé si han leido sobre 36 preguntas que hacen que te enamores de otro? Con la número 18 es ¿cuál es tu recuerdo más doloroso? Fue inevitable no pensar en ti, Angie. Eras mi prima, es cierto, pero vivimos y hablamos de tanto, que parece estar en una vereda más parecida a la de una amistad incondicional.

Cuando me plantee escribir en este blog, no fue solo de mujeres “famosas” sino que también mujeres que significaron (o significan, estoy al debe) mucho. Anónimas para los buscadores topo google, pero incluso con una belleza mayor a la que se encuentra implícito en el anonimato. Es un tema difícil, porque ojalá solo me doliera a mí, mas sly actriz secundaria. Pero creí, que las ondas de tu alcance pueden ser infinitas, como tu sonrisa. O lo que aún recuerdo, que es más grande que tu presencia física.

A veces me siento con poca autoridad emocional para exponerte, porque para otros significaste más en sus vidas. Pero creo que desde el día de tu despedida,  te debo al menos unas palabras y todos saben que me cuesta quedarme callada. Un recuerdo hermoso que pueda plasmarse ojala más allá que en conversaciones familiares. Mereces ser eterna. Leer el resto de esta entrada »

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Cristina Masjuan: mi abuela, mi Tita

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Desde mis primeros recuerdos, tú siempre estabas en tu casa en Tobalaba, donde tus nietos jugábamos a la escondida alrededor de los parrones, donde me llevé mi primera gran impresión cuando me contaste que en la pieza con un papel tapiz de perros que me impresionaba desde que nací, había sido la misma -con los mismos perros- donde había dormido mi papá. No cabía en mi cabeza de 4 años que fuese posible que un papel fuera tan viejo. Soñaba con todos esos perros cuidándome mientras dormía y lo encontraba absolutamente maravilloso.

Nos enseñaste a jugar cartas a cada uno de tus nietos, incluso a más de algún bisnieto. Con el tiempo, todos nos dimos cuenta que  no eras muy buena perdedora, lo que hacía que al final termináramos molestándote y riéndonos por eso. Así y todo y, a pesar de las risas, nunca reconocías estar picada. 

Te recuerdo haciendo cualquier puzzle que pasó por tus manos, ya eran tantos los resueltos, que te sabías hasta las respuestas más impresionantes. Me decías que eso hacía la mente ágil, y por lo mismo, me retabas si usaba la calculadora para cualquier cosa: “Hay que hacer trabajar la mente, porque se duerme mijita, SE DUERME!!”. Leer el resto de esta entrada »