Lispector

Carla Guelfenbein: Contigo en la distancia

Posted on Actualizado enn

El tiempo juega muchas veces con uno. Y cuando le prestas un poco de atención, suele sorprenderte con giros inesperados. Esto me sucedió al leer la última novela de la Guelfenbein -escritora chilena que nunca he entendido que no sea más conocida a nivel nacional. Carla posee uno de esos currículums polifacéticos que sorprende en días que todo empuja a convertirnos en “especialistas” de lo que sea. Carla es bióloga en genética poblacional, pero además diseñadora, directora de arte y editora de moda. No conforme con esto, “Contigo en la distancia” es su quinta novela.

Me he leído todas, porque siempre están centradas en personajes unidos en un escenario chileno y desde una perspectiva femenina, aunque curiosamente, muchas veces el protagonista sea un hombre. Por esto cuando vi un nuevo libro de ella no dudé en comprarlo (Debo señalar, eso sí, que me decepcionó el cliché del título, tan acostumbrada que me tenía a leer  “El revés del alma”, “El resto es silencio”; “Contigo en la distancia”, me sonaba a remake del remake del bolero). Lo dejé en mi velador a la espera de terminar “Agua Viva” de la Lispector, el cual llevaba batallando un mes, a pesar de sus escuálidas 120 páginas. Pero en la página 60, al paso de promedio de una página por hora, donde releía cada frase, me dejaba pensando otras diez, y la volvía a releer, me di cuenta que necesitaba parar para avanzar.

Fue ahí que tomé esta novela, que me leí en solo un par de días, con la permanente sensación de conocer a la protagonista, Vera Sigall. Al llegar a la última página donde la autora agradece a “Benjamín Moser por su biografía de Clarice Lispector, cuya vida está entretejida en esta novela con la de Vera Sigall y la mía“, lo comprendí. Vera era Clarice. Sus ojos, su misterio, sus dolores, el uso magnífico del orden de cada palabra, como si cada una de ellas fuera un pedazo de chocolate derritiéndose en tu boca. Un par de citas de ambas novelas:

Mi voz cae en el abismo de tu silencio. Tú me lees en silencio. Pero en ese ilimitado campo mudo abro las alas,  libre para vivir” (Clarice Lispector, Agua Viva)

Volvíamos obsesivamente sobre los escasos momentos que habíamos pasado juntos, como si cada uno de ellos fuera un ladrillo de la construcción de un pasado común que apenas teníamos. Necesitamos crear un mundo que nos perteneciera…Nuestro universo estaba hecho de palabras a destiempo. Carecía de presente, también de futuro.” (Contigo en la distancia, Carla Guelfenbein)

Esta novela no la sentí tan relacionada con el amor, ni con un thriller policial, sino el cómo los talentos públicos (en contraposición a los “privados” que son siempre hoguera para chismes) desafían las relaciones entre dos seres que se encuentran. El libro se divide en capítulos que se repiten: “Emilia”, “Daniel”, “Horacio” y como en muchas novelas, la técnica de contar las historias por separado termina uniéndose en un mágico final.  Leer el resto de esta entrada »

Clarice Lispector: My Precious

Posted on Actualizado enn

¿Alguna vez han tenido esa sensación de haber descubierto un gran tesoro, pero éste ha estado siempre ahí y -por despite o ignorancia- simplemente, no lo has visto antes? Bueno, eso es lo que me sucede cuando encuentro una escritora nueva de la que jamás he escuchado. Fue lo que me pasó hace pocos días, gracias a este terrible flagelo que para algunos es Facebook.

Voy a partir por el principio (a veces no queda de otra). Como a los 24 me vino la volada literaria por las escritoras mujeres latinoamericanas. Después dado el tamaño de la nación, decidí sumar -ya que compartimos idioma- a las de la madre patria (qué divertido esto de que nos hayan dado a luz, cómo si antes hubiésemos estado en la oscuridad, no?) . Y cuál bandera de lucha, me dediqué solo a leer cualquier cosa que encontrara por ahí escrito por autoras que escribieran por el solo hecho de hacerlo en español. Lo del idioma tiene una explicación muy simple. No soy una big fan de las traducciones. Tuve una profe de inglés muy inspiradora, que nos hizo ver los horrores de las traducciones  al inglés en poemas de Neruda  que me hicieron cuestionar a tal punto el tema,  que no sé cómo es que se ganó un Nobel.

Ya he dejado lo talibana del tema sólo para la poesía, pero creo que ahí está la respuesta de porqué jamás escuché antes de Clarice Lispector. Sólo por una barrera idiomática, porque aunque el nombre suene a gringo, es un icono de la literatura de la generación del 45 brasileña. Lo más brutal, tiene la edad de mis abuelas, y tal y cómo lo ha expresado su hijo, la magnifico  de sus escritos es que fueron tan   fuera de época, que hoy tienen incluso más vigencia.

Como un tesoro, primero quise saber todo lo que había, con un hambre voraz, quise encontrar cuánto hubiese… poemas, cuentos, novelas, HASTA PINTA!!!! y, finalmente, saltó de frente la imagen de una diva a lo Loren. Guapa, una mujer misteriosa poseedora del garbo que da la mirada de gato y unos labios siempre sellados. Guardiana de secretos y dolores de quien salió de niña huyendo de una europa nazi cuando ella fue de origen judío. Su madre murió joven, por la sífilis contagiada de las torturas recibidas antes de cambiar de continente. Vivió quizás cuántas soledades en una tierra que supo hacer propia. Ahora se pueden descubrir en calma. Lo que viene es tomar uno uno, cuánto hay por sentir de cada pieza.

Les dejo la primera, que inspiró este post.

“Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.
Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije.
Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros. Ya conté chistes y más chistes sin gracia, sólo para ver a un amigo feliz. Ya inventé historias con finales felices para dar esperanza a quien la necesitaba. Ya soñé de más, hasta el punto de confundir la realidad. Ya tuve miedo de lo oscuro, hoy en lo oscuro me encuentro, me agacho, me quedo ahí.
Ya me caí muchas veces pensando que no me levantaría, ya me levanté muchas veces pensando que no me caería más.Ya llamé a quien no quería sólo para no llamar a quien realmente quería. Ya corrí detrás de un carro, por llevarse lejos a quien amaba. Ya he llamado a mi madre en el medio de la noche, huyendo de una pesadilla. Pero ella no apareció y fue una pesadilla peor todavía. Ya llamé a personas cercanas de “amigos” y descubrí que no lo eran… a algunas personas nunca necesité llamarlas de ninguna manera y siempre fueron y serán especiales para mí…
No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón! No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente! No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra. Soy siempre yo misma, pero con seguridad no seré la misma para siempre!
Me gustan los venenos más lentos, las bebidas más amargas, las drogas más potentes, las ideas más insanas, los pensamientos más complejos, los sentimientos más fuertes. Tengo un apetito voraz y los delirios más locos. Pueden hasta empujarme de un risco y yo voy a decir: “Qué más da? Me encanta volar!”

Quedan cuántos tesoros más por descubrir, partiré con Agua Viva, al menos que me recomienden otro antes.