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Hermosura de la Dialéctica: Gioconda Belli

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Agnes Cecile (18)

A propósito del día, el mes, el año y la vida de la mujer, me re-encontré, siguiendo a Gioconda Belli, con una fotografía maravillosa de una mujer en marcha del 8 de Marzo en Uruguay. Ella sostenía un letrero con once palabras: Soy la mujer que piensa. Algún día mis ojos encenderán luciérnagas. Y como un ventanal, llegó aquél poema leído hace tantos años, y en un viaje, me invitó a recorrer el íntimo femenino.

Hermosura de la dialéctica

Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.

Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono, Leer el resto de esta entrada »

Recorrido

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Deseo poder alcanzar aquellos días en que solo podíamos hablarnos si nos mirábamos a los ojos.

Cuando una visita siempre implicaba una invitación a recorrer, ya sea porque el camino para llegar era muy largo o los medios demasiado escondidos. 

Y el destino era tan difuso, que el final, mezclaba parte del viaje con un destino no conocido. Y en el momento,  se revelaba que nada es inmediato y mucho ya lo habías construido. 

Porque -al llegar- cada cosa que uno hace es tan trivial como el esfuerzo y el reflejo de lo conocido.

Hoy, que muchas veces me abofetea la confusión de que -como existe lo fácil- lo verdadero debiese ser derecho adquirido, te doy gracias, recorrido. 

Imafemario. 

Mi vida huele a flor: Elvira Sastre

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He redondeado esquinas
para no encontrar monstruos a la vuelta
y me han atacado por la espalda.

He lamido mi cara cuando lloraba
para recordar el sabor del mar
y solo he sentido escozor en los ojos.

He esperado de brazos cruzados
para abrazarme
y me he dado de bruces contra mi propio cuerpo.

He mentido tanto
que cuando he dicho la verdad
no
me
he
creído. Leer el resto de esta entrada »

Tina Modotti: La mujer infinita (José Ignacio Valenzuela)

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Hace mucho tiempo que las excusas  no dejaban que salieran de mi teclado palabras propias. Quizás porque hace mucho que no me detenía. Y no me dejaba sorprender con lo que me llevó por primera vez a escribir en este blog sea otra vez, esta misma sensación: maravillarme por la vida y el completo anonimato de una mujer con alas, de la que no había conocido su vuelo.

Sucedió dentro de esos paneles, donde las mujeres nos acostumbramos, especialmente en verano, arrancar de raíz para sentirnos más femeninas y propias (Debo reconocer que mi feminismo topa con ese paradigma en forma constante). Ahí estaba leyendo esas revistas de papel couché, con el Chascas (José Ignacio Valenzuela) y la Leonor Varela en portada, y una entrevista acerca de la última novela que él escribió,  inspirado en una admiración (compartida entre ambos) por la vida de Tina Modotti.

¿Quién era esa mujer de la jamás había escuchado su nombre? Al parecer una fotógrafa italiana no lo suficientemente famosa par llamar mi atención antes, pero extremadamente talentosa como para se escribieran cientos de historias sobre ella. Y lo más sorprendente, fue que solo vivió 46 años. Leer el resto de esta entrada »

8 de Marzo: Gioconda Belli

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OCHO DE MARZO

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
Desde la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
Nosotras queremos ver y oler las flores.

Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras
en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos despidió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género

Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hizo lodo
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, surgiremos.

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.

Gioconda Belli

Eleanor Roosevelt: La MUJER tras la Primera Dama.

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El nombre de Eleanor Rossevelt me sonaba tanto (y tan poco) como el de muchas primeras damas estadounidenses: Jackie Keneddy, Michelle Obama o Nancy Reagan. Típicos modelos anquilosados y manoseados hasta el cansancio de housewife ideal gringa, de las que nos preocupa más analizar su look , su “charm” y su “china”, que detenernos en sus proyectos o dichos. Solo Hillary Clinton a mis 38 años logró imponerse en mi pensamiento mágico como una mujer con ideas propias y un enorme potencial político. Sin embargo, se puede adivinar, sin miedo a equivocarse, la gran relevancia que pueden tener en los acontecimientos mundiales, desconociéndose, eso sí, la cuantía de éste.

Sin duda, “Las mujeres somos las grandes olvidadas de la historia” afirma dolorosamente Elena Poniatowska, que ha trabajado incansablemente para descubrir a aquellas heroínas anónimas, desconocidas, marginadas de las páginas de la historia que han participado en la génesis de las grandes transformaciones de la humanidad. Lamentablemente, la historia que conocemos, que nos enseñan desde la infancia ha sido construida bajo una única visión, la historia de la humanidad es una historia sesgada, contada en masculino. Es tarea de tod@s investigar e intentar reconstruirla.

Hace unos días, vi en H2, la señal alternativa de History Channel, un programa llamado “Diez cosas que no sabías” (se los recomiendo a los amantes de la historia). En este caso, los elegidos fueron los Roosevelt y abrió mi apetito y mi curiosidad acerca de la vida de la primera de ellas que se puso un micrófono enfrente y dio un mensaje a su país a: Eleanor Roosvelt.

Nacida el 11 de octubre de 1884 en la ciudad de Nueva York, casada con su primo (lejano) Franklin Delano Roosvelt. No fue la primera esposa de un Presidente, pero sin duda fue una pionera en la esfera política. Es considerada una de las mujeres con mayor influencia en el siglo XX. Pero para nosotros, aquí tan al oeste del charco y tan abajo de la línea de la línea del Ecuador, poco conocida es la gran vida que llevó este personaje a ser merecedora de dicho título.

Detrás de una faceta, en apariencia tradicional, se encuentra una mujer liberal, con una vida excepcional, que trabajó, luchó y construyó los cimientos de muchos de los derechos de género y humanos por los que aún existe un espacio de reivindicación. Muchas veces oponiéndose incluso a las decisiones de su marido.

Era hija de Elliott Roosevelt y Anna Hall Roosevelt, quien llamaba a su hija cariñosamente “abuelita” por sus maneras de actuar un tanto anticuadas. Eleanor, era la sobrina favorita del presidente de los Estados Unidos al inicio del siglo XX, Theodore Roosevelt. No era una mujer de gran belleza, muy alta y delgada, con aspecto deslavado, no tuvo una infancia fácil. A los 5 años debió lidiar con la muerte de su madre, su hermano y su padre en un lapso de solo tres años. Fue enviada por su abuela a un internado en Londres, del cual volvería a los 17 años e iniciaría una relación secreta con un primo lejano de su padre, Franklin Delano Roosevelt, compromiso al cual se opondría firmemente su futura suegra. A pesar de esto, se casaron en 1905 y tuvieron 6 hijos.

Su matrimonio, sin embargo, sufrió grandes baches. Cuando su marido ya era senador por el estado de Nueva York, Eleanor descubrió que la engañaba con su secretaria (la de ella!), Lucy Mercer. La familia de Franklin amenazó con desheredarlo si se divorciaba, pero Eleanor puso sus condiciones para evitar el escándalo: de ahí en adelante dormirían en cuartos separados y no podría volver a ver a su amante. Leer el resto de esta entrada »

Clarice Lispector: My Precious

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¿Alguna vez han tenido esa sensación de haber descubierto un gran tesoro, pero éste ha estado siempre ahí y -por despite o ignorancia- simplemente, no lo has visto antes? Bueno, eso es lo que me sucede cuando encuentro una escritora nueva de la que jamás he escuchado. Fue lo que me pasó hace pocos días, gracias a este terrible flagelo que para algunos es Facebook.

Voy a partir por el principio (a veces no queda de otra). Como a los 24 me vino la volada literaria por las escritoras mujeres latinoamericanas. Después dado el tamaño de la nación, decidí sumar -ya que compartimos idioma- a las de la madre patria (qué divertido esto de que nos hayan dado a luz, cómo si antes hubiésemos estado en la oscuridad, no?) . Y cuál bandera de lucha, me dediqué solo a leer cualquier cosa que encontrara por ahí escrito por autoras que escribieran por el solo hecho de hacerlo en español. Lo del idioma tiene una explicación muy simple. No soy una big fan de las traducciones. Tuve una profe de inglés muy inspiradora, que nos hizo ver los horrores de las traducciones  al inglés en poemas de Neruda  que me hicieron cuestionar a tal punto el tema,  que no sé cómo es que se ganó un Nobel.

Ya he dejado lo talibana del tema sólo para la poesía, pero creo que ahí está la respuesta de porqué jamás escuché antes de Clarice Lispector. Sólo por una barrera idiomática, porque aunque el nombre suene a gringo, es un icono de la literatura de la generación del 45 brasileña. Lo más brutal, tiene la edad de mis abuelas, y tal y cómo lo ha expresado su hijo, la magnifico  de sus escritos es que fueron tan   fuera de época, que hoy tienen incluso más vigencia.

Como un tesoro, primero quise saber todo lo que había, con un hambre voraz, quise encontrar cuánto hubiese… poemas, cuentos, novelas, HASTA PINTA!!!! y, finalmente, saltó de frente la imagen de una diva a lo Loren. Guapa, una mujer misteriosa poseedora del garbo que da la mirada de gato y unos labios siempre sellados. Guardiana de secretos y dolores de quien salió de niña huyendo de una europa nazi cuando ella fue de origen judío. Su madre murió joven, por la sífilis contagiada de las torturas recibidas antes de cambiar de continente. Vivió quizás cuántas soledades en una tierra que supo hacer propia. Ahora se pueden descubrir en calma. Lo que viene es tomar uno uno, cuánto hay por sentir de cada pieza.

Les dejo la primera, que inspiró este post.

“Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.
Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije.
Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros. Ya conté chistes y más chistes sin gracia, sólo para ver a un amigo feliz. Ya inventé historias con finales felices para dar esperanza a quien la necesitaba. Ya soñé de más, hasta el punto de confundir la realidad. Ya tuve miedo de lo oscuro, hoy en lo oscuro me encuentro, me agacho, me quedo ahí.
Ya me caí muchas veces pensando que no me levantaría, ya me levanté muchas veces pensando que no me caería más.Ya llamé a quien no quería sólo para no llamar a quien realmente quería. Ya corrí detrás de un carro, por llevarse lejos a quien amaba. Ya he llamado a mi madre en el medio de la noche, huyendo de una pesadilla. Pero ella no apareció y fue una pesadilla peor todavía. Ya llamé a personas cercanas de “amigos” y descubrí que no lo eran… a algunas personas nunca necesité llamarlas de ninguna manera y siempre fueron y serán especiales para mí…
No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón! No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente! No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra. Soy siempre yo misma, pero con seguridad no seré la misma para siempre!
Me gustan los venenos más lentos, las bebidas más amargas, las drogas más potentes, las ideas más insanas, los pensamientos más complejos, los sentimientos más fuertes. Tengo un apetito voraz y los delirios más locos. Pueden hasta empujarme de un risco y yo voy a decir: “Qué más da? Me encanta volar!”

Quedan cuántos tesoros más por descubrir, partiré con Agua Viva, al menos que me recomienden otro antes.