novela

Tina Modotti: La mujer infinita (José Ignacio Valenzuela)

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Hace mucho tiempo que las excusas  no dejaban que salieran de mi teclado palabras propias. Quizás porque hace mucho que no me detenía. Y no me dejaba sorprender con lo que me llevó por primera vez a escribir en este blog sea otra vez, esta misma sensación: maravillarme por la vida y el completo anonimato de una mujer con alas, de la que no había conocido su vuelo.

Sucedió dentro de esos paneles, donde las mujeres nos acostumbramos, especialmente en verano, arrancar de raíz para sentirnos más femeninas y propias (Debo reconocer que mi feminismo topa con ese paradigma en forma constante). Ahí estaba leyendo esas revistas de papel couché, con el Chascas (José Ignacio Valenzuela) y la Leonor Varela en portada, y una entrevista acerca de la última novela que él escribió,  inspirado en una admiración (compartida entre ambos) por la vida de Tina Modotti.

¿Quién era esa mujer de la jamás había escuchado su nombre? Al parecer una fotógrafa italiana no lo suficientemente famosa par llamar mi atención antes, pero extremadamente talentosa como para se escribieran cientos de historias sobre ella. Y lo más sorprendente, fue que solo vivió 46 años. Leer el resto de esta entrada »

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Carla Guelfenbein: Contigo en la distancia

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El tiempo juega muchas veces con uno. Y cuando le prestas un poco de atención, suele sorprenderte con giros inesperados. Esto me sucedió al leer la última novela de la Guelfenbein -escritora chilena que nunca he entendido que no sea más conocida a nivel nacional. Carla posee uno de esos currículums polifacéticos que sorprende en días que todo empuja a convertirnos en “especialistas” de lo que sea. Carla es bióloga en genética poblacional, pero además diseñadora, directora de arte y editora de moda. No conforme con esto, “Contigo en la distancia” es su quinta novela.

Me he leído todas, porque siempre están centradas en personajes unidos en un escenario chileno y desde una perspectiva femenina, aunque curiosamente, muchas veces el protagonista sea un hombre. Por esto cuando vi un nuevo libro de ella no dudé en comprarlo (Debo señalar, eso sí, que me decepcionó el cliché del título, tan acostumbrada que me tenía a leer  “El revés del alma”, “El resto es silencio”; “Contigo en la distancia”, me sonaba a remake del remake del bolero). Lo dejé en mi velador a la espera de terminar “Agua Viva” de la Lispector, el cual llevaba batallando un mes, a pesar de sus escuálidas 120 páginas. Pero en la página 60, al paso de promedio de una página por hora, donde releía cada frase, me dejaba pensando otras diez, y la volvía a releer, me di cuenta que necesitaba parar para avanzar.

Fue ahí que tomé esta novela, que me leí en solo un par de días, con la permanente sensación de conocer a la protagonista, Vera Sigall. Al llegar a la última página donde la autora agradece a “Benjamín Moser por su biografía de Clarice Lispector, cuya vida está entretejida en esta novela con la de Vera Sigall y la mía“, lo comprendí. Vera era Clarice. Sus ojos, su misterio, sus dolores, el uso magnífico del orden de cada palabra, como si cada una de ellas fuera un pedazo de chocolate derritiéndose en tu boca. Un par de citas de ambas novelas:

Mi voz cae en el abismo de tu silencio. Tú me lees en silencio. Pero en ese ilimitado campo mudo abro las alas,  libre para vivir” (Clarice Lispector, Agua Viva)

Volvíamos obsesivamente sobre los escasos momentos que habíamos pasado juntos, como si cada uno de ellos fuera un ladrillo de la construcción de un pasado común que apenas teníamos. Necesitamos crear un mundo que nos perteneciera…Nuestro universo estaba hecho de palabras a destiempo. Carecía de presente, también de futuro.” (Contigo en la distancia, Carla Guelfenbein)

Esta novela no la sentí tan relacionada con el amor, ni con un thriller policial, sino el cómo los talentos públicos (en contraposición a los “privados” que son siempre hoguera para chismes) desafían las relaciones entre dos seres que se encuentran. El libro se divide en capítulos que se repiten: “Emilia”, “Daniel”, “Horacio” y como en muchas novelas, la técnica de contar las historias por separado termina uniéndose en un mágico final.  Leer el resto de esta entrada »

El intenso calor de la luna: Gioconda Belli

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el intenso calor de la lunaHace unos años atrás, recuerdo haber leído a un “crítico literario”, referirse a una novela de una escritora chilena, como “una novela más que cuenta de problemas existencialistas de mujeres burguesas”. No recuerdo al emisor de tamaña brutalidad (o quizás inconscientemente decidí olvidarlo), pero sí recuerdo lo violentada que me sentí como mujer y como lectora.

El Intenso Calor de la Luna, de Gioconda Belli, su última novela, (Seix Barral), tiene como eje central la historia de Emma, una mujer de 48 años, burguesa (qué crimen), que cuenta desde una posición femenina, cómo la llegada de la menopausia y el nido vacío, trastoca su vida, cuestiona su femineidad y su posición en la vida. Su existencia. Esos problemas que pareciera que son tan repetidos, insufribles, y poco entendidos para muchos que se quejan de no entender al sexo femenino. Por suerte, las mujeres estamos leyendo cada vez más, por suerte, la brecha educacional se está disminuyendo en comparación con los años de escolaridad masculinos. Por suerte, cada vez son más las mujeres escritoras que escriben sobre temáticas femeninas, para un público cada vez más demandante. Y todo esto ha obligado a las editoriales a publicar cada vez más libros escritos por autoras que se atreven a abrir este invisible mundo.

La historia de Emma, aunque narrada maravillosamente, casi pareciera irrelevante. Los hechos, las hazañas, los (des)encuentros sexuales, el desvanecimiento de un matrimonio, quedan escondidos, detrás de las profundas reflexiones que hace la Belli acerca de una etapa de la vida de la mujer que ha sido poco tratada y más bien escondida en ese mundo privado donde pareciera debiera estar el rol aceptado socialmente para la mujer en ese estado: la menopausia.

El libro se cuestiona porqué por el hecho de perder la capacidad de reproducirnos, nos sentimos menos mujer. Por qué ésa es una realidad que cuesta sacarse de la cabeza cuando son años de construcciones y creencias basadas en imágenes de mujeres bigotudas y asexuadas en quien supuestamente se transforman quienes pierden la menstruación.

Mención aparte, el personaje de Jeanina, la ginecóloga, voz detrás de la cual se esconde la Belli, para romper como una ráfaga con unos cuántos paradigmas acerca de la menopausia:

“Esta es tu hora de ser más mujer, de ser sólo mujer, enteramente mujer, de ser para vos misma y descubrir que tu poder no reside en bailar la danza del apareamiento, ni de tener las plumas más vistosas. Tu poder no depende de la sexualidad; disfrutá de ella, pero no reside allí. ¿Sabes cuál es nuestro capital, nuestra mina de diamantes? El amor. No te estoy hablando en términos románticos. Lo que las mujeres poseemos en abundancia es una innata capacidad de dar y recibir amor.”

“Pensalo, Emma. No has perdido nada, nada absolutamente. Ya tuviste tus hijos. El ciclo de la fertilidad ya no es necesario, la regla tampoco. Es tu tiempo ahora. Y el poder que desarrollaste en todos estos años practicando el amor hacia afuera está intacto y maduro; es una capacidad extraordinaria que te afinó como un magnífico instrumento para que ahora vos hagás la música por el puro placer de oírla.”

Este no es un libro para mujeres menopáusicas. Es para todos. Para aquellas mujeres jóvenes que no tienen consciencia del potencial oculto en su cuerpo, para aquellas, que aún nos estamos construyendo en la etapa del “amor hacia afuera”, para que no nos perdamos de nosotras mismas, para aquellas, que ya están en esa etapa, es una invitación al goce, a entender que la vida, sabiamente, nos devolverá la mano a todas con un tiempo para nosotras mismas. Pero también, para todos aquellos hombres que quieran realmente ver a una mujer en su totalidad. Absolutamente recomendable.