poema

Mi vida huele a flor: Elvira Sastre

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He redondeado esquinas
para no encontrar monstruos a la vuelta
y me han atacado por la espalda.

He lamido mi cara cuando lloraba
para recordar el sabor del mar
y solo he sentido escozor en los ojos.

He esperado de brazos cruzados
para abrazarme
y me he dado de bruces contra mi propio cuerpo.

He mentido tanto
que cuando he dicho la verdad
no
me
he
creído. Leer el resto de esta entrada »

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Del por qué Gioconda Belli es mi escritora favorita

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La poesía de Gioconda Belli ha marcado muchas de las etapas de mi vida. La descubrí a los 24 años, terminando una relación muy larga, de grandes cambios físicos y emocionales y en la que por primera vez tuve conciencia de que muchos de los significados aprendidos de femineidad y lo femenino, no eran los mismos para la gran mayoría.En lo personal, vengo de familias donde todas las mujeres (hasta mis abuelas) trabajaban, de un colegio de mujeres laico y tengo solo una hermana. Tuve la suerte de tener profesoras con un marcado feminismo y que nos educaron sin encasillarnos en los roles tradicionales.

Por eso, y quizás solo hasta los 24, no conocí de diferencias entre hombres y mujeres más allá de la biológica. Nunca sentí discriminación, y la conducta y el deber ser, los aceptaba sin cuestionarme mucho. Fue en esa etapa, donde me encontré con la poesía de la Belli en Internet. En Chile, hasta ese momento, no había nada publicado de ella. Me gustó tanto, que en la primera oportunidad que tuve, me compré todos sus libros de poesía en Argentina. Desde esa época me ha acompañado, y cada vez que la releo le encuentro nuevos significados.

La poesía de la Belli, tiene como tema central a la mujer, pero la desarrolla a partir de su propia experiencia, por lo que también uno puede apreciar cómo crece, evoluciona y madura en sus temáticas. En los poemas de Gioconda Belli es posible encontrar expresado en un lenguaje cotidiano, una identidad femenina, que ha estado en proceso de concientización y cuestionamiento de luchas de teorías feministas, que busca cambiar su papel como sujeto social y discursivo en un contexto patriarcal. La autora es consciente, valora y bendice su condición de mujer, y de muchos de sus roles tradicionales. Es capaz de reconocer la belleza de su cuerpo, sin caer en la cosificación del mismo, así como también de otorgarles un valor fundamental a características y roles asociados a lo femenino, sin que por ello, no intente reivindicar el espacio de igualdad con los hombres.

Cuestiona y reinventa una nueva historia a través de sus poemas, partiendo desde voces pasadas para deconstruir los pilares de patriarcado, describir el presente, y encontrar un nuevo significado a la condición de mujer, donde se siente parte del movimiento feminista. A diferencia de otras activistas de teorías de género, ella no reniega su biología, sino que la celebra y la enaltece. Tampoco ve al hombre como un adversario, sino a la historia y las ideologías. No destruye ni rechaza del todo los roles tradicionales. Más bien los redefine y corrige. Muestra además, en su lucha interna, la lucha de muchas mujeres por cumplir roles que no son compatibles, o que fueron enseñados de distinta manera. Dichas contradicciones internas se expresan en muchos de sus poemas, donde es la misma autora quien sitúa a la mujer en un rol pasivo, inactivo, pero a va empoderándose a través de la progresión de los textos. Leer el resto de esta entrada »

Algunas de las mil formas de amar: poesía

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parejas_enamoradas_3Ya que llega pronto el día a que muchos le gusta regalar corazones y acordarse del romanticismo, va la versión ImaFEMario del amor. Quizás porque lo que más humanos nos hace es a cuántas emociones diferentes llamamos amor.

DULCE MARÍA LOYNAZ

Si me quieres, quiéreme entera

(De Versos, 1920-1938)
Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!

GABRIELA MISTRAL

Vergüenza
(De Desolación, 1922)
Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje el río.

Tengo vergüenza de mi boca triste,
de mi voz rota y mis rodillas rudas.
Ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz en la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.

Yo callaré para que no conozcan,
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mí frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano…

Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que mañana al descender al río
la que besaste llevará hermosura!
GIOCONDA BELLI (de Sobre la Grama, 1972)

Manuscrito

Voy a escribir la historia de mi cuerpo entre tus manos. Me fue naciendo como una nueva muda de culebra. Floreció bajo el sol y se llenó de begonias, bromelias y cometas ante tus ojos y mis ojosaso mbrados. Mi cuerpo, cuando lo cercan tus brazos, se convierte en caballo, en yegua y sale a galopar por el placer de un beso. Se llena de hiedra para escalar las paredes de tu corazón y cubrirlo de susurros nacidos desde la misma entraña de la tierra. Mi cuerpo con
todos sus resquicios impredecibles, rasga la noche con su cantar de guitarra del monte y enciende la oscuridad con su brillo de luciérnaga. Se pierde en vos con el abandono de un niño y abre sus ventanas de par en par para recibir la honda caricia, el pensamiento convertido en libélula alada, incitando a la selva a despertarse con su crujido de amas. Mi cuerpo se vuelve planeta inexplorado donde posa el tuyo su navío del espacio; tiembla con la energía de un nuevo
continente que se formó después de cataclismos sin nombre y sin historia.

Mi cuerpo desde siempre parece haberte querido, haberte estado esperando.

Se ha revelado desnudándose como una cueva que necesitara de tu palabra para abrir su secreto ante la magia de tu sonrisa, de tu cercanía, ante vos que te sabías la combinación oculta desde antes de tener memoria.

ALFONSINA STORNI

Si la muerte quisiera
(De El dulce daño, 1918)

I

Tú como yo, viajero, en un día cualquiera
Llegamos al camino sin elegir la acera.
Nos pusimos un traje como el que llevan todos
Y adquirimos su aspecto, sus costumbres, sus modos.

Hemos andado mucho, sujetados por riendas
Invisibles, los ojos fatigados de vendas
Tenemos en las manos un poco de cicuta ,
Perdimos de la lengua el sabor de la fruta
Y sabemos que un día seremos olvidados
Por la vida, viajero, totalmente borrados.

Y tú y yo conocimos las selvas olorosas…
Y tú y yo no atinamos jamás a cortar rosas .

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